UNA TENDENCIA NOCIVA Y TÓXICA

EL PELIGRO DE LAS UÑAS ACRILICAS

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CIUDAD DEL ESTE (Tendencia, por Redacción) Las uñas artificiales son extensiones que se colocan sobre la uña natural con diversas técnicas o materiales y que nos permiten tener la uña siempre en perfectas condiciones. Son más resistentes que las uñas naturales y más gruesas. Apenas se rompen o resquebrajan. Sin embargo, aunque aparentemente existen muchas ventajas principalmente en la estética, estas causan muchísimo perjuicios a la salud tanto de la que lleva las uñas puestas como la que trabaja aplicando las sustancias que conforman estas uñas.

La invención de las extensiones de uñas acrílicas comenzó en 1954, y es aquí donde entra en juego nuestro querido doctor Fred Slack, cuando un buen día el reconocido dentista se rompió una uña en el trabajo y creó una uña artificial utilizando fotopolímero dental, también conocido como porcelana. Luego de esto vio una gran oportunidad de negocio y trató diferentes materiales para perfeccionar su invención. A medida que pasaron los años, la demanda de servicios de uñas aumentó y, a finales de los años 70, el Dr. Stuart Nordstrom inventó el actual sistema profesional de líquido y polvo que se usa en las uñas de acrílico en la actualidad. 

En primer lugar debemos aclarar que en la actualidad existen al menos 4 tipos de producto base para el resultado de estas uñas, hoy hablaremos de las dos más populares, serían uñas en gel que se trata de un gel acrílico moldeable que debe ser curado o secado en lámpara UV, uñas acrílicas que está compuestas por un polvo acrílico llamado polímero y un líquido que permite el manejo del polvo, el monómero que está compuesto por Metilmetacrilato, siendo este un químico que despide gases tóxicos e irritantes teniendo consecuencias como tos, dolor de cabeza, laringitis, asma y cáncer pulmonar, esto principalmente para las trabajadoras manicuristas que inhalan el gas, y para las clientas que acuden al salón en busca de este tipo de uñas artificiales el monómero puede causar alergias, irritando la piel, produciendo sensación de hormigueo y causando una presión en las puntas de los dedos que incluso se pueden llegar a sentir los latidos del corazón en esa zona como si se hubiese sufrido un golpe, si aun así uno persiste en el uso de uñas artificiales y aunque no se presenten síntomas de alergia, es seguro que las uñas naturales se irán debilitando al punto de romperse, astillarse al punto de pasar a depender totalmente de este tipo de uñas o tener que usar algún endurecedor que mantenga a las uñas unidas al dedo.

La mayoría de los esmaltes contienen lo que se conoce como el trío tóxico, que lo componen ftalato de dibutilo (DBP), tolueno y formaldehído, el primero (prohibido en la Unión Europea), empleado como plastificante, se ha demostrado que interrumpe las hormonas y causa anomalías reproductivas (en Australia forma parte de la lista de tóxicos para la reproducción, y los productos que la contienen deben incluir en su etiqueta «puede ocasionar daño al bebé nonato» y «posible riesgo de disminución en la fertilidad»); el tolueno, que ayuda a que la laca se aplique de manera uniforme, es un irritante de la piel, que también puede afectar al sistema nervioso central y que la exposición constante durante el embarazo puede tener efectos adversos en el feto en desarrollo: y el formaldehído (endurecedor), puede causar irritaciones en la garganta y los pulmones, erupciones cutáneas y cáncer.

Además existen otros peligros en la aplicación, en primer lugar se debe retirar el brillo natural de la uña con una lima que lo que hace es extraer la última capa de las uñas permitiendo que se abran los poros y que penetren al cuerpo todas las sustancias que componen a las uñas artificiales, además existen riesgos en el uso, pudiendo formarse hongos y mohos entre la uña natural que va creciendo y la uña artificial que se encuentra adherida encima, también la fractura de la uña artificial puede llegar a extraer por completo la uña natural pues se encuentran fuertemente unidas.

Aunque estéticamente las uñas artificiales son hermosas, estas son un peligro para la salud, una debería pensar dos veces antes de sumergirse en este mundo porque además la durabilidad de estas que van desde las 3 semanas hasta los 8 meses te impiden dejarlas de usar en cualquier momento.

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