La angustia como motor de libertad en los laberintos de la mente

EL COMPORTAMIENTO DE LA MENTE HUMANA

 

CIUDAD DEL ESTE (Reflexión, por Carlos Roa) El ser humano hoy día, tanto hombres como mujeres e inclusive adolescentes y preadolescentes, entra en confusión cuando debe resolver algo para lo cual no está preparado todavía o que nunca experimentó. Es ahí cuando surge la pregunta “¿qué hago, cómo hago?” y muchos no se animan a preguntar o curiosear dónde puede estar la respuesta. Pero hay que saber que siempre existe alguien más sabio que otro, y ese es el puerto donde debe anclarse la curiosidad para tener una vida saludable, tranquila y no complicada, que muchas veces hasta los vuelve turulatos.

Muchas personas sienten algo que no saben cómo explicar, una mezcla de duda, inquietud y miedo. El filósofo Søren Kierkegaard llamó a ese sentimiento “angustia”, pero no lo veía como algo negativo. Decía que la angustia aparece cuando una persona se da cuenta de algo muy importante: que es libre. Libre para elegir su camino, libre para cambiar su vida, libre para decidir quién quiere ser. Esa libertad puede ser abrumadora, porque elegir significa asumir responsabilidad. Muchas personas intentan escapar de eso, siguen lo que otros esperan, lo que la sociedad dice que es correcto, caminos que otros eligieron por ellos. Pero Kierkegaard pensaba que eso tiene un costo muy grande: perder tu propia vida. Por eso decía una frase que todavía resuena hoy: “La vida solo puede entenderse mirando hacia atrás, pero debe vivirse hacia adelante.” Nunca tendrás todas las respuestas antes de tomar una decisión, a veces tienes que avanzar sin saber exactamente qué pasará. Esa incertidumbre también es parte de estar vivo. Tal vez la pregunta más importante no es qué espera el mundo de ti, sino qué vida quieres construir. La filosofía no está hecha solo para pensar, está hecha para vivir.

 

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