CIUDAD DEL ESTE (Reflexión, por Esteban Ross) No recuerdo haberte buscado, pero de pronto estabas en todas partes. En el primer café de la mañana, en el primer suspiro, en la curva lenta de mi primera sonrisa. Te aparecías en el mensaje de “buenos días”, en las llamadas que interrumpían la rutina como una tentación dulce y ardiente. Tus letras ...