CIUDAD DEL ESTE (Curiosidades por Esteban Ross) Los antiguos practicantes de meditación descubrieron, quizá sin proponérselo, un recurso que hoy la ciencia explica con claridad: el tarareo. Ese simple sonido con la boca cerrada, que parece un gesto inocente, activa mecanismos internos capaces de transformar el estado del cuerpo en pocos segundos. Al hacerlo, se liberan sustancias que mejoran la ...