BELLEZA Y PELIGRO: LA VERDAD SOBRE EL LEVANTAMIENTO DE GLÚTEOS

CIUDAD DEL ESTE (Realidades por Carlos Roa) El levantamiento de glúteos es una de las cirugías estéticas más solicitadas del mundo… pero también una de las más peligrosas. Un solo error puede costar la vida. Aun así, miles de personas la eligen cada año para transformar su figura. Hoy vas a descubrir, paso a paso, cómo se hace y por qué es tan delicada. Envía esta información a quien creas que debería verlo antes de operarse.

Para empezar, hay algo que sorprende a mucha gente: el levantamiento de glúteos brasileño no usa implantes. La materia prima es la propia grasa del paciente. Por eso, en realidad, son dos cirugías en una.

La primera parte es una liposucción. El cirujano marca las zonas de donde va a sacar grasa, normalmente el abdomen, la cintura y la espalda, aplica la anestesia e introduce una cánula para aspirarla. Este paso ya cumple una doble función: al quitar grasa de la cintura, la silueta se afina, y al mismo tiempo se obtiene el material que dará volumen a los glúteos.

Pero esa grasa no se puede inyectar tal cual. El siguiente paso es purificarla: se filtra y se procesa para separar la grasa sana de la sangre, los líquidos y las células dañadas. Solo se conserva lo mejor, porque de eso depende que el injerto sobreviva.

Y entonces llega la parte más delicada de todas. A través de pequeñas incisiones, el cirujano inyecta esa grasa purificada en los glúteos, en muchas capas finas, moldeando poco a poco la forma y el volumen deseados.

Aquí está la razón por la que esta cirugía es tan peligrosa. Si la grasa se inyecta demasiado profundo, dentro o por debajo del músculo del glúteo, puede meterse en una vena grande y viajar hasta los pulmones, provocando lo que se llama una embolia grasa, una complicación que puede ser mortal en minutos. Por eso esta operación tiene una de las tasas de muerte más altas de toda la cirugía estética. La forma segura de hacerla es inyectar la grasa solo en la capa más superficial, por encima del músculo, y muchos cirujanos hoy se apoyan en un ultrasonido para ver exactamente dónde va cada gota. Por eso elegir a un especialista certificado no es un lujo: es la diferencia entre la vida y la muerte.

Hay otro detalle que pocos conocen. No toda la grasa inyectada se queda. En los meses siguientes, el cuerpo reabsorbe una parte, a veces hasta un tercio o más. Por eso el cirujano suele colocar más grasa de la necesaria, sabiendo que una porción se irá, y el resultado final se ve más pequeño que el del primer día.

La recuperación también es exigente. Durante las primeras semanas, el paciente no puede sentarse directamente sobre los glúteos ni dormir boca arriba, para no aplastar la grasa recién colocada; muchos usan un cojín especial. Además, deberá llevar una faja de compresión y tener paciencia, porque la forma definitiva tarda varios meses en asentarse.

El el levantamiento de glúteos puede transformar por completo una figura usando lo que tu propio cuerpo ya tenía. Pero es una cirugía seria, no una decisión de moda.

 

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