NACIONALES (Cultura, por Carlos Roa) El Día del Libro Paraguayo nace de un hecho histórico que nos llena de orgullo: la culminación de La Argentina por Ruy Díaz de Guzmán en 1612, obra que constituye el primer testimonio escrito de nuestra literatura y que relata los descubrimientos, fundaciones y conquistas en el Río de la Plata; esta fecha fue institucionalizada en 1980 para rendir homenaje a la palabra escrita y a la memoria cultural del país, convirtiéndose en un símbolo de identidad nacional; más allá de su origen, la celebración busca recordar que los libros son guardianes de la historia y transmisores de saberes, capaces de preservar la memoria colectiva y de proyectar la voz de Paraguay hacia el mundo; cada 25 de junio se reafirma el compromiso con la lectura y la escritura, entendidas como herramientas de libertad y de crecimiento personal y social; es un día que nos invita a valorar la educación como motor de formación de lectores críticos y creativos, y a reconocer la importancia de la literatura como patrimonio que nos une y nos define.
La importancia del Día del Libro Paraguayo se refleja en las múltiples actividades que se organizan en todo el país: ferias de libros, lecturas públicas, charlas con escritores, talleres de escritura creativa y encuentros culturales que buscan acercar la literatura a niños, jóvenes y adultos; estas iniciativas fortalecen el hábito de la lectura y estimulan la producción literaria, creando espacios de diálogo entre autores y lectores; además, la fecha sirve para visibilizar los desafíos de la industria editorial, como la necesidad de políticas públicas que apoyen la difusión de obras nacionales y el acceso equitativo a los libros; en este contexto, se reconoce la labor de quienes trabajan en la preservación de la memoria escrita y en la promoción de la literatura como bien compartido; el Día del Libro Paraguayo es también una plataforma para dar voz a nuevas generaciones de escritores que aportan frescura y diversidad, enriqueciendo el panorama cultural y reafirmando que la palabra escrita sigue siendo un pilar fundamental de nuestra identidad.
