NACIONALES (Realidades por Charly friendz) Basta con hacer una búsqueda rápida en las plataformas digitales para darse cuenta de que las andanzas de Emmanuel Arsenio Galeano Porzio no son un desliz reciente, sino un modus operandi muy bien ensayado que arrastra desde hace más de un lustro. Las denuncias públicas contra este profesional del derecho comenzaron a saltar en redes sociales ya en 2019, acumulando testimonios de personas que confiaron en su título de abogado para agilizar trámites legales o comerciales y terminaron con las manos vacías. El patrón denunciado por los internautas siempre es idéntico: Galeano Porzio se muestra muy seguro y servicial, solicita importantes sumas de dinero bajo la promesa de resolver el papeleo con rapidez y, una vez que recibe la transferencia o el efectivo, bloquea los contactos, apaga el teléfono y desaparece del mapa sin dejar rastro de las gestiones prometidas.
La desfachatez de este esquema alcanzó su punto más bajo en el año 2025, cuando se viralizó la denuncia de un joven que detalló cómo su propio compañero de colegio lo traicionó a él y a su hermano en un momento de vulnerabilidad económica. Aprovechando una situación difícil, el abogado les sacó 1.600.000 guaraníes asegurando que, gracias a un supuesto cómplice en el Banco Itaú llamado Matías Cogliolo, les aprobarían un crédito en tres días; tras perder su empleo el cliente, Galeano se lavó las manos diciendo que ya había «repartido» la plata. No contento con eso, les vendió otro préstamo ficticio a través de su supuesta firma «GP y Asociados» en Luque, cobrándoles 1.500.000 guaraníes más por «adelantado» y sometiéndolos a un calvario de ocho meses de falsas promesas de reembolso y excusas baratas de cuentas bloqueadas que nunca se solucionaron.
De Central a la frontera: la impunidad que se muda de ciudad
Este preocupante historial que comenzó en la zona de Asunción y Luque se ha trasladado ahora a Ciudad del Este, un mercado mucho más dinámico y peligroso para las víctimas de este tipo de estafas de cuello blanco. En la frontera, los extranjeros que buscan radicarse o invertir son el blanco perfecto para quienes usan un título universitario para embaucar, sabiendo que el control estatal es prácticamente nulo. Esta preocupante desprotección ocurre bajo la mirada de la Dirección Nacional de Migraciones, donde Jorge Kronawetter no ha movido un dedo para limpiar la rosca de «gestores» dudosos que acosan a la gente, heredando el mismo desorden que ya existía con Ángeles Arriola. Mientras las instituciones sigan siendo cómplices por omisión y no se digitalicen los trámites de verdad, personajes con un prontuario virtual tan pesado como Galeano Porzio seguirán viviendo de la plata ajena sin recibir castigo.

