CIUDAD DEL ESTE (Reflexión por Carlos Roa) En realidad la tecnología que vinoo al mundo valió la pena para los curiosos y aquellas personas que les gusta aprender realmente lo que fue, es y será el transitar de los humanos, esto que le vamos a relatar no lo sabíamos pero ahora según las tecnologías y los grandes pensadores acomodaron estos hechos para que nosotros podamos disfrutar leyendo en medios como oral, escrito y televisivo. Y dice así. ¿Sabías que antes de que tú nacieras, Dios se sentó en un telar celestial gigante y tejió cada hilo de tu vida con sus propias manos?
Salmo 139 lo dice: «Tú formaste mis entrañas, me hiciste en el vientre de mi madre.» La palabra hebrea usada ahí no significa fabricar, significa tejer, bordar, entrelazar con arte.
Imagina la escena: en el cielo hay un telar monumental hecho de oro puro. Delante del telar, el Padre, con sus manos gigantes moviéndose con precisión divina y en sus manos miles de hilos brillantes de colores distintos.
Cada hilo tiene un significado:
Un hilo dorado es tu risa.
Un hilo rojo es la sangre que te sostiene.
Un hilo plateado es tu inteligencia.
Un hilo azul es tu sensibilidad.
Un hilo verde es tu capacidad de amar.
Y hay hilos oscuros también, hilos grises. Esos son las heridas que ibas a soportar, los dolores que ibas a atravesar. Y el Padre los teje también, no por crueldad, sino porque sin esos hilos oscuros la obra no tendría profundidad.
Y aquí está lo que casi nadie te ha dicho: antes de que tu madre supiera que existías, el Padre ya llevaba meses tejiéndote. Antes de que un ecógrafo detectara tu latido, el Padre ya había decidido el color exacto de tus ojos. Antes de que alguien te diera un nombre en la Tierra, el Padre ya te había nombrado en el cielo.
Y cuando terminó de tejer, el Padre no sopló un producto en cadena, sopló una obra maestra irrepetible.
Salmo 139 versículo 14 lo cierra: «Formidables, maravillosas son tus obras.» Tú eres una de esas obras, no un error, no una copia, no un accidente.
Tal vez hoy te sientes desgastado, tal vez la vida te ha convencido de que no vales nada. Escúchame: la persona que te tejió no comete errores, y esa persona sigue trabajando en ti hoy.
A veces la vida nos hace sentir incompletos o desgastados por las pruebas, pero este mensaje nos recuerda que incluso nuestras cicatrices y momentos oscuros forman parte de un diseño consciente y con propósito. No fuiste hecho al azar ni en serie; eres una pieza única e irrepetible. Cuando dudes de tu valor, recuerda que el mismo Creador que trazó tu origen sigue restaurando tu historia hoy.
