LA FASCINANTE HISTORIA DEL HOTEL GUARANÍ, EL SUEÑO DE UNA ÉPOCA

NACIONALES (Historia por Carlos Roa) Con el paso de las décadas, el emblemático Hotel Guaraní ha sabido transformarse y adaptarse a los nuevos tiempos sin perder su alma ni su mística histórica. Lo que nació como una audaz apuesta de modernidad se reinventó con los años para integrar el confort contemporáneo, manteniendo intacta su imponente presencia en el corazón de Asunción. Este gigante de hormigón no solo ha sido testigo del pulso social y político del país, sino que su indiscutible valor estético y cultural lo ha trascendido por completo, convirtiéndolo en un escenario de inspiración que ha dejado su huella en páginas de libros y ha sido retratado en diversas expresiones audiovisuales y cinematográficas que inmortalizan su legado arquitectónico.

En 1957, el Instituto de Previsión Social, propietario del futuro hotel, llamó a un concurso internacional de proyectos con el objeto de elegir un diseño vanguardista que convierta a este edificio en un ícono de la ciudad. Eran tiempos de la construcción de la ciudad de Brasilia, de los arquitectos Costa y Niemeyer, de esa arquitectura que marcó una época y un estilo. El proyecto cobró tal dimensión institucional y de Estado que el propio presidente Alfredo Stroessner llegó a involucrarse de cerca, siendo retratado en históricas fotografías de la época observando detenidamente la maqueta del proyecto junto al equipo de profesionales. Era entonces natural que el diseño recayese en un profesional brasileño; es así que Adolpho Rubio Morales, arquitecto e hijo de inmigrantes españoles, junto con su equipo fueron escogidos para llevarlo a cabo.

Fue el ingeniero brasileño Euclydes de Oliveira quien estuvo al frente de las obras, ya que la ingeniería paraguaya estaba en sus comienzos y no hubo posibilidad de que una constructora local encargase los trabajos. Al comenzar la obra surgió el primer gran problema: la cantidad de agua era enorme, un verdadero arroyo subterráneo. Con mucho esfuerzo y el auxilio de bombas se logró cargar la losa del subsuelo. Referencias de la época dan cuenta de que la subpresión movió el encofrado que estaba listo para el cargamento, generando retrasos importantes.

Finalmente, la obra se concluyó e inauguró en 1961, y su imponente imagen llegó a incluirse en el billete de 5 guaraníes en 1963. Su gran impacto traspasó las fronteras nacionales cuando su icónica fotografía en blanco y negro apareció publicada en la prestigiosa revista norteamericana “Life”.

 

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