CIUDAD DEL ESTE (Realidades por Charly Friendz) Muchos jóvenes adultos y adolescentes menores de edad, forman parte de grupos de WhatsApp o Telegram donde sus compañeros comparten fotos o videos íntimos de sus exparejas o conocidas. Para la mayoría de los adolescentes esto parece una simple burla de momento, un «chiste» de grupo o un pasatiempo entre amigos, y por eso reenvían el contenido a otros chats sin medir las consecuencias. Sin embargo, lo que no comprenden es que el desconocimiento de la ley no exime de culpa, y un simple click en «reenviar» o una noche de fiesta fuera de control los puede llevar a enfrentar procesos penales y penas de cárcel. No basta con asumir que ellos «ya saben lo que está bien y lo que está mal»; es urgente hablar de los límites legales y la responsabilidad personal con ellos. Por eso, es fundamental que converses detenidamente con tu hijo sobre estos cinco escenarios que constituyen delitos en nuestro país, donde las repercusiones jurídicas pueden marcar su vida para siempre.
- Reenviar fotos o videos íntimos sin consentimiento
Aunque él no haya sacado la fotografía y aunque la chica se la haya enviado voluntariamente a otra persona en su momento, difundirla o hacerla circular sin la autorización explícita de ella es una violación directa al derecho a la intimidad, protegido por el Código Penal. Si a tu hijo le llega una foto o un video de ese tipo a un grupo de WhatsApp, decile claramente qué tiene que hacer: no reenvía, borra el archivo y se sale del grupo. Reírse, guardar el archivo en la galería o mandárselo «nomás a un amigo» para chismosear ya lo convierte en cómplice de la divulgación no consentida.
- Si la persona de la foto es menor de 18 años
En este punto la situación legal se vuelve extremadamente grave. Tener, almacenar, solicitar o reenviar material con contenido sexual de una persona menor de edad se califica bajo la legislación paraguaya como pornografía infantil. No importa si la joven tiene 16 años y ella misma envió la foto por voluntad propia; el fuero penal no reconoce el consentimiento en menores para este tipo de archivos. Conservar ese contenido en el celular o compartirlo en un grupo conlleva penas severas de privación de libertad.
- Tocar a alguien sin su consentimiento expreso
En las salidas, en los pufs de las fiestas o en las previas, muchos jóvenes aún creen equivocadamente que si una mujer no dijo un «no» rotundo o si no reaccionó agresivamente, significa que dio su permiso. La falta de resistencia jamás equivale a una autorización. La ley penal castiga la coacción y el acoso sexual: quedarse callada, paralizarse por el susto o no empujar al agresor no es dar un consentimiento. Manosear o tocar a alguien sin que haya un «sí» claro y voluntario es un delito contra la autonomía sexual.
- Intentar algo si ella tomó de más o está drogada
Una persona que no está en pleno uso de sus facultades debido al consumo de alcohol o sustancias no tiene la capacidad legal ni consciente de dar su consentimiento. Cualquier acto o relación sexual bajo esas condiciones se encuadra como abuso o coacción sexual grave, sin importar si tu hijo también estuvo tomando durante la noche. Si él ve que una amiga o conocida está en ese estado en una fiesta, el único comportamiento correcto es cuidarla: llamar a sus padres, encargarla con sus amigas de confianza o conseguir que vuelva segura a su casa.
- Si dice que no, o si decide parar a mitad de camino
El consentimiento no es un cheque en blanco ni una decisión irrevocable. Si ella al principio aceptó una situación o si son novios, pero en un momento determinado decide parar, hasta ahí se llega. Continuar a la fuerza, insistir agresivamente o manipular mediante chantajes emocionales («si me querés, vas a acceder») transforma la situación en un hecho punible contra la libertad sexual.
Hablá de estos temas con tu hijo en casa, con tranquilidad y firmeza, antes de que salga de fiesta con sus amigos. Y si tenés una hija, enseñale exactamente lo mismo: que su cuerpo se respeta, que nada de esto es su culpa y que siempre puede acudir a vos ante cualquier situación de riesgo o vulneración.


