EL «PIQUE» O NIGUA, UNA PULGA INCRUSTADA EN EL PIE

CIUDAD DEL ESTE (Slaud por Esteban Ross) La tungiasis es una infestación parasitaria cutánea causada por la Tunga penetrans, una pulga diminuta conocida comúnmente en nuestro país como pique (y en otras regiones como nigua o bicho de pie). A diferencia de otras picaduras convencionales, en esta patología la hembra fecundada penetra activamente en la capa superficial de la epidermis (estrato córneo), donde se incrusta para alimentarse de la sangre del huésped mientras sus huevos maduran. El contagio ocurre por contacto directo con suelos de tierra o arena contaminados en zonas tropicales y subtropicales, siendo los pies —especialmente los bordes de las uñas, los dedos y las plantas— las zonas anatómicas más afectadas. Clínicamente, la lesión inicial se manifiesta como una pequeña pápula o zona blanquecina y elevada con un punto negro central, el cual corresponde a la parte posterior del parásito a través del cual respira, defeca y expulsa sus huevos hacia el exterior.

Conforme la pulga aumenta de tamaño dentro de la piel, desencadena una respuesta inflamatoria local caracterizada por dolor progresivo, prurito (picazón intensa), eritema e hinchazón. Cuando existen múltiples lesiones, el malestar puede llegar a dificultar la marcha de la persona afectada. El mayor riesgo de esta condición radica en la manipulación inadecuada: intentar extraer el pique con agujas, espinas, alfileres u otros objetos caseros sin asepsia previa suele romper el cuerpo del parásito dentro del tejido, lo que intensifica la reacción inflamatoria y abre la puerta a sobreinfecciones bacterianas secundarias graves o incluso al tétanos. Asimismo, se desaconseja el uso de remedios caseros como permanganato de potasio o agua oxigenada, los cuales pueden irritar aún más la piel.

El abordaje y tratamiento de la tungiasis debe ser guiado por un profesional de la salud (médico, enfermero capacitado o dermatólogo). De acuerdo con las directrices de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), una de las opciones terapéuticas más eficaces es la aplicación de dimeticona de baja viscosidad, la cual asfixia y neutraliza al parásito. En determinados casos clínicos, el especialista procederá al retiro del parásito mediante instrumental estéril, realizando la posterior curación de la herida, la evaluación de la cobertura de la vacuna antitetánica y la prescripción de antibióticos solo en caso de sobreinfección confirmada. Es imprescindible buscar atención urgente si la zona presenta pus, enrojecimiento que se extiende o fiebre.

Dado que la tungiasis es una zoonosis que también afecta a animales domésticos y de cría, su prevención requiere un enfoque integral. Se recomienda el uso constante de calzado cerrado en superficies de riesgo, evitar el contacto directo de la piel descubierta con pisos de tierra potencialmente contaminados y mantener una adecuada higiene en los entornos donde conviven personas y animales. Tratar oportunamente a las mascotas con asesoramiento veterinario y mejorar las condiciones del suelo en las viviendas son medidas fundamentales para interrumpir el ciclo de transmisión del pique en la comunidad.

 

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