CIUDAD DEL ESTE (salud, por redacción) Los cambios bruscos de clima de estos días, pasando de jornadas calurosas a amanecer frío, generan un impacto directo en las personas con alergias, no solo en quienes padecen rinitis, sino también en quienes sufren problemas respiratorios, cutáneos y oculares.
Durante la última semana de noviembre de 2025 se registraron variaciones marcadas en la temperatura. El lunes 17, Asunción y gran parte del país tuvieron un ambiente cálido con máximas de 26 °C y mínimas de 17 °C, acompañado de lluvias y tormentas. El martes 18, en Ciudad del Este, la jornada amaneció fresca con mínima de 15 °C y máxima de 25 °C, con humedad elevada cercana al 85%. En los días siguientes, el pronóstico mostró un repunte rápido: el miércoles 19 se esperaba una máxima de 31 °C, y para el jueves 20 hasta 34 °C, con mínimas aún relativamente bajas de 16–18 °C. Este contraste entre calor intenso y amaneceres fríos es típico de la transición climática paraguaya, pero se vuelve especialmente problemático para quienes tienen alergias.
Los especialistas en alergología explican que las variaciones abruptas de temperatura, humedad y presión atmosférica pueden desencadenar síntomas como estornudos, congestión nasal, tos persistente, conjuntivitis, picazón en la piel y dificultad para respirar. No se trata solo de rinitis: también pueden aparecer eccemas, urticarias y crisis asmáticas. El sistema inmunológico de las personas alérgicas reacciona de manera exagerada ante partículas que normalmente serían inofensivas, como polvo, polen o incluso cambios en la calidad del aire, y el clima actúa como detonante.
En Paraguay, donde el clima subtropical húmedo favorece la presencia de alérgenos ambientales, estos cambios repentinos intensifican los síntomas. La humedad alta, como la registrada en Ciudad del Este (85% en la madrugada del 18 de noviembre), facilita la proliferación de ácaros y hongos, mientras que los días secos y calurosos que siguieron aumentan la concentración de polen y polvo en suspensión. El resultado es un círculo vicioso: los alérgicos nunca encuentran estabilidad, porque el ambiente cambia demasiado rápido.
El impacto no es menor. Muchas personas reportan que en días de calor sienten irritación ocular y cutánea, mientras que al amanecer frío sufren congestión y tos. Los niños y adultos con asma son particularmente vulnerables, ya que el contraste térmico puede desencadenar crisis respiratorias. Además, el cansancio y la falta de sueño por síntomas nocturnos agravan la calidad de vida.
En conclusión, el clima paraguayo de estos días —con máximas que superan los 30 °C y mínimas que bajan hasta los 15 °C en cuestión de horas— es un escenario hostil para quienes padecen alergias. No es solo rinitis: hablamos de un abanico de síntomas que afectan nariz, ojos, piel y pulmones. La recomendación de los especialistas es estar atentos a los pronósticos, protegerse de la humedad y el polvo, y consultar a un médico si los síntomas se intensifican. Lo que para muchos es solo un “cambio de tiempo”, para los alérgicos puede convertirse en un verdadero desafío diario.

