CIUDAD DEL ESTE (realidad fatídica, por Carlos Roa) Es como dice el adagio tradicional en nuestra jerga: el cierto guante ñande jopi. Y es lo que ocurrió el domingo nueve, en donde el 123 le recontra “cogió” al número 1. Al día siguiente se escucharon las lamentaciones colorinches, donde salieron a decir los supuestos colorados fanáticos que ninguno de ellos es colorado, simplemente fariseos políticos que usan un partido para vanagloriarse, corromper, enajenarse de los valores del Estado, utilizando parientes calificados como nepo babys.
En algunos sectores del Congreso existen secretarias y secretarios cafeteros con sueldo de 20 millones, y viceversa. Ayer, la esposa del director de Itaipú, la diputada Rocío Abed, salió a contar una de las verdades: todos quieren venir a Itaipú porque es un lugar sustancioso, mucho money, donde se sacan titulares que dicen “ayudemos a ayudar” y que Itaipú va a poner 500 millones de dólares.
¿Y a dónde se va esa plata? ¿A los pobres? No. ¿A los necesitados? Tampoco. ¿Para comprar remedios? Mucho menos. Pero sí sabemos que va a las faltriqueras de los directores, de los hurreros y de los propios diputados. Allí se encuentran los senadores del Congreso, donde disfrutan del gourmet de las manos o de la receta de la chef Garofalo.
Y así es la cuestión. Salió a lloriquear uno que ni entiende ni qué lo que dice ni qué lo que hace, que de sinvergüenza tiene todo. Y ese fariseo, manejado por Horacio Cartes, el presidente del Congreso: un bastardo, un indeseable, un paraguayo que no merece el saludo de nadie y mucho menos que los medios le den voz de off. A esos hay que dejarlos en la penumbra, donde puedan vivir de soledad y de agonía.
El tal Bachi Núñez no sirve para ningún tipo de nada, pero sí para poner la cara rota y salir a refutar que esto fue una pérdida. ¡Y no más! Que en la próxima batalla ellos van a ganar la guerra.
Estos no se dan cuenta que llegó el momento en que la ciudadanía paraguaya debe poner mano en la conciencia y salir a defender sus derechos, o su puchero y el puchero de la familia. Porque si dejamos que el Partido Colorado no gobierne como siempre, nos va a alcanzar un finibu (gordura de vaca frita para comer) o un ipokue, pero con agua y sal, sin ningún tipo de condimentos, porque no va a alcanzar el dinero. Porque ya no hay luego.
Y salen a decir sandeces. Y es hora, queridos lectores, que hablen entre sí, que confíen, que probemos esta nueva orden política, estos nuevos políticos que quieren mostrar algo diferente. Pero hay una cosa que hay que tener cuidado: hay que cuidar a los Prieto, porque en cualquier momento una bala perdida lo puede ultimar, así como mataron a Quintana.
Así como dijo Maquiavelo: “Si hay que matar para gobernar, pues mataremos.”
