CIUDAD DEL ESTE (medio ambiente, por redacción) La veda pesquera en Paraguay es una medida de conservación que se aplica cada año para proteger el ciclo reproductivo de las especies acuáticas. Durante este periodo, se prohíbe la pesca comercial y deportiva en los principales ríos del país, con el objetivo de garantizar la sostenibilidad de los recursos pesqueros y preservar el equilibrio ecológico de nuestros ecosistemas acuáticos. En el año 2025, la veda comenzó el 2 de noviembre y se extenderá hasta el 31 de enero de 2026 en los ríos compartidos con Brasil, como el Paraná y el Paraguay. En los ríos compartidos con Argentina y en aguas internas, la veda se aplicará hasta el 20 de diciembre de 2025.
En el departamento de Alto Paraná, esta medida cobra especial relevancia debido a la riqueza hídrica de la región. El río Paraná, que bordea ciudades como Ciudad del Este, Presidente Franco y Puerto Irala, es uno de los principales cuerpos de agua afectados por la veda. También se incluyen afluentes, embalses y zonas cercanas a la represa de Itaipú, donde la biodiversidad acuática es especialmente vulnerable durante la temporada de reproducción. Las autoridades ambientales, como el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES), junto con la Policía Nacional y la Armada Paraguaya, realizan controles estrictos en estas zonas para evitar la pesca ilegal, el transporte y la comercialización de productos pesqueros durante el periodo de veda.
Respetar la veda pesquera es fundamental no solo para proteger a especies emblemáticas como el surubí, el dorado y el pacú, sino también para asegurar el sustento de miles de familias que dependen de la pesca como fuente de ingreso. La pesca indiscriminada durante el periodo de reproducción puede provocar la disminución drástica de poblaciones de peces, afectando la economía local y el equilibrio natural de nuestros ríos. Además, el incumplimiento de la veda puede acarrear sanciones legales, incluyendo multas, decomiso de equipos y productos, y procesos judiciales.
En Alto Paraná, donde el agua forma parte de la identidad cultural y económica de la región, la veda pesquera debe ser vista como una oportunidad para reflexionar sobre el uso responsable de nuestros recursos naturales. Cuidar nuestros ríos hoy es garantizar que las futuras generaciones puedan seguir disfrutando de su riqueza y belleza. La conciencia ciudadana, el compromiso de los pescadores y el trabajo coordinado de las autoridades son claves para que esta medida tenga el impacto esperado. Porque cuando respetamos la veda, estamos protegiendo la vida que fluye en nuestras aguas.
“Durante el periodo de veda está prohibida toda actividad de pesca, así como el transporte y la comercialización de productos pesqueros”, recordó el Mades en un comunicado.
Agregaron que durante las actividades se brindan informaciones clave con el objetivo de sensibilizar a la población sobre la importancia de respetar esta medida de conservación.
“Las verificaciones se realizan tanto en rutas, para controlar el transporte de productos pesqueros, como en los ríos, con el objetivo de asegurar que no se realicen actividades de pesca durante todo el periodo de veda, en aguas compartidas con Argentina y Brasil”, expresaron.
Adán Leguizamón, director de Pesca y Acuicultura del Mades, había explicado que este periodo es fundamental porque es la etapa reproductiva de muchas especies de peces.
“Fundamentalmente esta veda es para dar un poco de espacio a las especies en peligro de extinción que tenemos en nuestros ríos, porque hay estudios que demuestran que en esta temporada de primavera-verano las especies empiezan a reproducirse. La cúspide son en los meses de noviembre, diciembre y enero”, fueron sus palabras.
Aquellos que no cumplen con la medida reglamentaria se exponen a sanciones que pueden llegar hasta los 20.000 jornales mínimos, que serían unos G. 2.230 millones.

