CIUDAD DEL ESTE (policiales) La desaparición de Nancy Estela Cardozo Cano, de 44 años, ha generado una fuerte preocupación en Ciudad del Este. El lunes 15 de septiembre, al mediodía, Nancy dejó a su hijo menor en la escuela como lo hacía habitualmente. Pero ese día no volvió a casa. Según el testimonio de su hijo Brahian Cardozo, su madre salió del lugar acompañada por su pareja, Rubén Velázquez, y desde entonces no se supo más de ella.
La familia comenzó a inquietarse al no recibir noticias ni poder comunicarse con Nancy. Fue Brahian quien formalizó la denuncia ante las autoridades, alertando sobre la desaparición. La situación se tornó aún más desconcertante cuando, ya el martes 16, su hija Yanina Monserrat Cardozo recibió una llamada inesperada. En esa breve comunicación, Nancy le pidió que cuidara bien de su hermano menor, y le dijo que se había ido al Brasil. Colgó inmediatamente, sin dar más explicaciones.
Ese mensaje, lejos de tranquilizar, encendió todas las alarmas. No se sabe si Nancy se fue voluntariamente, si está retenida contra su voluntad, o si está atravesando una situación emocional compleja. Lo que sí está claro es que su paradero es desconocido, y que la incertidumbre crece con cada hora que pasa.
Ante lo ocurrido, la Policía Nacional activó el sistema 911 y emitió una orden de captura para Nancy, con el objetivo de facilitar su localización y esclarecer los motivos de su desaparición. Esta medida busca protegerla en caso de que se encuentre en situación de vulnerabilidad o haya sido víctima de algún tipo de engaño.
La familia se encuentra en estado de angustia, esperando respuestas. Los hijos de Nancy están bajo el cuidado de allegados, mientras las autoridades continúan con las investigaciones. En una ciudad fronteriza como Ciudad del Este, donde el cruce hacia Brasil es frecuente y muchas veces informal, cada pista cuenta.
La historia de Nancy aún está en desarrollo, pero ya plantea preguntas profundas sobre los vínculos familiares, las decisiones desesperadas y el papel de las instituciones en la protección de personas desaparecidas. La frase que dejó en su última llamada —“cuida bien de tu hermano, me fui al Brasil”— resuena como un eco de incertidumbre, y como un llamado urgente a encontrarla antes de que sea demasiado tarde.
