DONDE EMPIEZA EL DESEO

CIUDAD DEL ESTE (tendencia, por Esteban Ross) Hay algo en tu voz que me atrapa, como un susurro que se instala en mi mente y no me deja escapar. Me resulta imposible no pensar en tus labios, en esa forma en que ofrecés deseo sin decir una palabra. Hay algo en tu dulzura, en tu forma de moverte, de insinuarte, que me hace imaginarte cerca, muy cerca, cometiendo conmigo un pecado que se siente más como un privilegio.

Cuando pienso en vos, mi cuerpo reacciona sin permiso. Se enciende, se prepara, celebra tu recuerdo como si fueras una fiesta que no quiero que termine. Mis manos recorren mi piel como si buscaran el rastro que dejaste, como si tu nombre pudiera deshojarse entre suspiros.

Tu presencia se queda en mí, incluso cuando no estás. En mi boca, en mi cuello, en mis caderas. Sos una huella que no se borra, una tentación que no se disfraza. Me dominás sin esfuerzo, y yo me dejo llevar. Soy tu refugio, tu fuego, tu luna, tu colibrí.

Pensarte me consume, pero también me revive. Imagino tus manos, tu fuerza, tu deseo, y siento que nada me alcanza: ni el tiempo, ni la piel, ni los huesos. Tengo sed de vos, de tu cuerpo, de tu alma. Y en esa sed, te pido que vengas. Que me enciendas, que me apagues, que me vuelvas a encender.

Wordpress Social Share Plugin powered by Ultimatelysocial
× ¿Cómo puedo ayudarte?