CIUDAD DEL ESTE (Salud, por Carlos Roa) Por fin, uuuf puedo flatular, dice el trasero o el ano cuando suelta un pedito, dicen que esta es la parte fundamental del cuerpo humano en donde cuando está trancado la cañería el tránsito es terrible, cuando no hay una fuga de algún guano (excremento) que quiera irse por la cañería. Pero, por fin! Cuando está afuera del cuerpo humano, este se siente más aliviado, con ganas de salir corriendo de felicidad porque la cañería se desentupió.
- Los Músculos de la Contención (Esfínteres)
La continencia se basa en la acción sinérgica de dos anillos musculares principales que actúan como compuertas.
Esfínter Anal Interno (EAI):
Naturaleza: Es un músculo liso (involuntario), lo que significa que no lo controlamos conscientemente.
Función: Mantiene una contracción tónica (constante), que es responsable de aproximadamente el 80% de la continencia en reposo. Se relaja automáticamente solo cuando el recto envía la señal de llenado.
Esfínter Anal Externo (EAE):
Naturaleza: Es un músculo estriado (voluntario), conectado al sistema nervioso somático.
Función: Proporciona el control consciente. Si el recto se llena y la señal llega al cerebro en un momento inoportuno (ej., no hay baño cerca), el EAE se contrae voluntariamente para mantener la contención hasta que sea el momento adecuado.
- La Contribución del Músculo Puborrectal
Además de los esfínteres, un músculo del piso pélvico es crucial: el Músculo Puborrectal.
Función: Actúa como una eslinga o cabestrillo alrededor del recto, tirando de él hacia adelante. Esto crea una angulación de 90 grados (el ángulo anorrectal). Esta «curvatura» funciona como una segunda válvula mecánica, impidiendo que las heces caigan directamente por gravedad.
Defecación: Para defecar, este músculo debe relajarse junto con el EAE. Al relajarse, el ángulo se endereza, permitiendo el paso suave de las heces.
- Control de Gases (Flato)
La expulsión controlada de gases (flato) requiere una coordinación sutil. El EAE se relaja ligeramente, permitiendo que el gas escape, mientras que el EAI se mantiene lo suficientemente tenso para evitar la fuga accidental de heces.
La incontinencia fecal o de gases es a menudo el resultado de un daño en estos esfínteres (frecuentemente tras partos difíciles o cirugías anales) o de una disfunción nerviosa. Si experimentas pérdida involuntaria, consulta a un proctólogo o especialista en piso pélvico.
