CIUDAD DEL ESTE (Realidad fatídica, por Carlos Roa) Este relato me hace sentir parte de la cuestión. Yo hago las cosas bien hechas, bien puntualizadas, soy muy organizado y a muchos no les gusta porque están acostumbrados a hacer las cosas a la bartola. Tengo unos cuantos conocidos en el cuarto poder que me fustigan con dimes y diretes, que yo soy el bandido, y hasta me llevan preso por sus imaginaciones porque no tienen la historia real, la verdad de mi persona. Solamente les incomoda mi presencia, mi buen aseo personal y mi gen de buen samaritano que ayuda al necesitado cuando fuere y como fuere, y muchos de ellos lo saben.
Pero el otro día vi un material hecho por Josep Sandoval, de un fake news conocido como Info Alto Paraná, donde ponen un prontuario 0057427 que supuestamente sería mío y que yo soy el “Zar de la cacerolita”. Sin embargo, este prontuario no existe ni siquiera pertenece a Tutankamón. El mío es 98413173, en donde figuran las causas que debo a la justicia, que son supuestamente difamación y calumnia hechas por este medio. Los supuestos autores de los hechos refutaron con una querella, como tratando de amordazarnos. Según fuentes, este periodista sí tiene un raro comportamiento porque trabaja con una empresa conocida como HVN, vinculada a muchos negociados turbios, con funcionarios mal pagados, sometidos a trabajo negrero y sueldo de miseria. Varias fuentes se comunicaron con nosotros y señalaron que él actúa como portavoz de esa empresa. Muy pronto nos encontraremos en los tribunales, señor Josep Sandoval.
Un rumor mal contado puede cambiar la forma en que ves a una persona, incluso sin conocer la verdad. Una historia repetida muchas veces empieza a parecer real. Una versión distorsionada puede volverse “la verdad” para quienes nunca investigaron por sí mismos. Y ahí ocurre algo peligroso: terminas odiando al inocente y admirando al hipócrita.
El rumor suele viajar más rápido que la verdad. Se adorna, se exagera, se adapta a lo que la gente quiere escuchar. Y cuando llega a tus oídos, ya no es una historia, es una narrativa diseñada para influir en tu opinión. Mientras tanto, la persona señalada quizá ni siquiera sabe lo que se está diciendo de ella. Quien originó el rumor muchas veces se esconde detrás de palabras dulces y una imagen impecable.
El problema no es solo el rumor, el problema es cuando lo aceptamos sin cuestionarlo. Por eso, antes de juzgar, observa. Antes de creer, investiga. Antes de repetir, piensa. Porque cuando repites un rumor sin conocer la verdad, no solo ayudas a destruir la reputación de alguien, también te conviertes en parte de la mentira.
Al final, la verdad siempre aparece. Pero para cuando llega, muchos ya aprendieron demasiado tarde a quién debieron escuchar desde el principio.
