CIUDAD DEL ESTE (tendencia, por Esteban Ross) Quiero hacerte el amor, quiero hacerte mía, pero no de manera apresurada ni fugaz, sino despacio, con calma, con la dedicación que merece un instante eterno. Deseo tomarme el tiempo necesario para recorrer tu cuerpo como quien explora un territorio sagrado, besar tu piel con la devoción de un amante que se entrega por completo, sentir tus ansias y responder a ellas con la misma intensidad que arde en mi interior. Mi hambre, mi sed, mi apetito, todo se concentra en ti, en la necesidad de fundirme contigo.
Quiero hacerte el amor con todas las ansias de mi corazón y con el deseo ardiente de mi cuerpo. Quiero sentirte en mí y que tú me sientas, que cada caricia sea un puente entre nuestras almas, que cada beso sea un pacto silencioso de entrega. Quiero que seas tan mía como yo seré tuyo, besándote despacio, saboreando cada rincón de tu piel, descubriendo tus encantos y deteniéndome incluso en la curva de tu espalda baja, donde la ternura se mezcla con la pasión.
Quiero hacerte el amor de una manera sublime, inolvidable, tan intensa que cada vez que cierres los ojos revivas mis caricias, mis besos y nuestra entrega. Que tu memoria se inunde de la sensación de mis manos recorriéndote, de mis labios buscándote, hasta el punto en que tus labios se humedezcan y tu pecho se agite con el recuerdo.
Quiero hacerte el amor como el poeta escribe a su musa, con palabras que nacen del alma y con gestos que brotan del corazón. Porque en ti encuentro la inspiración, la razón de mi deseo y la certeza de que el amor, cuando se entrega sin reservas, se convierte en arte.
