CIUDAD DEL ESTE (tendencia, por Esteban Ross) Pinta, amor, mi mundo con el color de tus labios. Haz que todo lo que toques con tu boca se vuelva mío, que la noche se tiña con el tono exacto de tu deseo.
No importa el color que lleves: rojo, vino, desnudo o pecado, todos me saben igual cuando los siento sobre mi piel.
Quiero verme cubierta del fuego que nace en tu boca, perderme en el pulso de tu lengua, y dejar que cada beso sea un trazo que me reclama.
Bésame el alma hasta dejarla marcada, bésame el corazón hasta que deje de latir por sí mismo y empiece a latir contigo.
Hazme tu lienzo, tu delirio, tu espacio secreto donde tus labios dejen su arte.
Cuando tus labios se acercan, todo en mí se detiene. El aire se espesa, mi cuerpo recuerda que es deseo, y mi piel se convierte en territorio donde solo tú mandas.
Me enloquece cuando tus labios, ardientes y suaves, se deslizan por mi cuello como una promesa, cuando rozan los míos con esa dulzura que duele y me obligan a rendirme, a cerrar los ojos y dejar que me pintes con tu aliento.
Quiero beberte el color, quiero que tu boca derrame su tinta sobre mí, que mi alma se vuelva carmesí, que mis manos sean temblor, y que todo mi cuerpo respire el tono de tu deseo.
No quiero vestirme esta noche. Quiero que mi piel sea tu lienzo, que tus labios sean mi vestido, que cada beso me desnude y me cubra a la vez.
Haz que mis hombros se tiñan de tu ansia, que mi espalda lleve tus trazos, que mi vientre conozca la temperatura exacta de tu boca.
Haz que mis muslos aprendan tu lenguaje, ese que solo se entiende cuando los cuerpos hablan. Pinta mis senos con tu deseo, mis caderas con tu fuego, mi cuello con tu respiración contenida.
Haz que la noche entera huela a nosotros: a piel, a tinta, a pasión desbordada.
No quiero palabras, solo el sonido de tu respiración contra la mía, el roce de tu boca que incendia, el gemido que se escapa y pinta el silencio.
Píntame con tus labios, amor… hazme tu obra, haz que mi mundo arda del color de tu deseo.
Deja que tu arte me habite, que tu tinta corra por mis venas, y que cada amanecer me encuentre aún envuelta en el color de tus labios.
