CIUDAD DEL ESTE (Salud, por Esteban Ross) ¿Sabías que hay un músculo en tu cuerpo sin el cual simplemente no podrías respirar… y casi nunca hablamos de él? El diafragma es un músculo en forma de domo que separa el tórax (donde están los pulmones y el corazón) del abdomen (donde están estómago, hígado, intestinos, etc.). Es el músculo principal de la respiración.
El diafragma se encuentra justo debajo de los pulmones, extendiéndose como una cúpula que se inserta en la parte interna de las costillas, el esternón y la columna lumbar. Es el gran motor de la respiración: cuando inhalas, se contrae y desciende, ampliando el espacio dentro del tórax para que los pulmones se expandan y el aire entre. Al exhalar, se relaja y asciende, reduciendo ese espacio y empujando el aire hacia afuera.
No trabaja solo. Forma un equipo con la musculatura del tronco, abdominales y lumbares, y con los músculos del suelo pélvico. Juntos sostienen la postura, estabilizan la columna, protegen los órganos internos y regulan la presión dentro del abdomen, algo esencial en acciones como toser, evacuar o levantar peso.
Cuando el diafragma no funciona bien, la respiración se vuelve limitada. Aparece la sensación de que el aire no entra, cuesta realizar inspiraciones profundas y la fatiga llega más rápido durante el ejercicio. En algunos casos, incluso puede provocar dolor en el pecho o en el abdomen. Por eso, en la rehabilitación respiratoria y en ciertas rutinas de entrenamiento, se da tanta importancia a fortalecer y practicar la respiración diafragmática: es la base de un sistema que conecta la respiración con la postura, la energía y el bienestar general.
