CIUDAD DEL ESTE (salud, por Carlos Roa) Caros lectores principalmente masculinos como femeninos presten bien atención de lo que les vamos a contar sobre lo que es la vagina, nombre original, como así también algunos apodos de Francisquita, xuxuzinha, la perseguida y otros para llamarlas cariñosamente, pero había sido que esta parte íntima femenina tiene un sistema de autolimpieza y que lo explicaremos de la siguiente manera.
Existe un mito enorme sobre la higiene intima que dice que la vagina necesita jabones, perfumes o duchas internas para estar limpia. La realidad biológica es fascinante: la vagina es un horno de autolimpieza que funciona las 24 horas del día.
Intentar limpiarla por dentro es como poner jabón en el ojo; solo causas irritación y daño.
Los Tres Mecanismos de Limpieza Perfecta
El Ejercito de Lactobacillus: Tu vagina no es estéril. Esta colonizada por millones de bacterias buenas llamadas Lactobacillus. Ellas son las guardianas. Se alimentan del glucógeno de las células y ocupan el espacio para que las bacterias malas no puedan entrar.
El Escudo de Acido: Como resultado de su metabolismo, los Lactobacillus producen Acido Láctico. Esto mantiene el pH vaginal muy bajo (acido, entre 3.8 y 4.5). Este ambiente es toxico para la mayoría de los patógenos, virus y hongos. ¡Es un desinfectante natural constante!
El Flujo de Arrastre: El flujo vaginal (moco cervical y fluidos) actúa como una cinta transportadora. Se mueve constantemente hacia abajo y hacia afuera, arrastrando consigo células muertas, bacterias nocivas y sangre vieja. La gravedad ayuda a este proceso de expulsión.
El Peligro de las Duchas Vaginales
Cuando usas una ducha vaginal o jabón por dentro, barres y matas a los Lactobacillus. Esto alcaliniza el pH y deja la puerta abierta para infecciones como la Vaginosis Bacteriana o la Candidiasis.
Limpia solo la vulva (lo de afuera) con agua. Tu interior se cuida solo.
Si tu flujo tiene mal olor (pescado), color verde/gris o tienes picazón, el sistema de autolimpieza puede haber fallado. Consulta a un ginecólogo. Este material no reemplaza la evaluación clínica.
