ENTRE DIMES Y DIRETES, A DOS DÍAS DE VER QUIÉN SE QUEDA CON LADY MUNI

CIUDAD DEL ESTE (politiquería por Charly Friendz) Este domingo, Ciudad del Este elige intendente entre dos figuras cargadas de polémica: Roberto González Vaesken (Partido Colorado) y Daniel Mujica (Yo Creo). Ambos arrastran críticas, acusaciones cruzadas y una ciudadanía cansada de promesas vacías.

Nuestra querida ciudad vuelve a ser escenario de una elección marcada por el desencanto. Los dos principales candidatos, lejos de representar renovación, encarnan viejas prácticas y alianzas cuestionadas.

Roberto González Vaesken (Partido Colorado)

  • Vínculos con los Zacarías: A días de la elección, Vaesken apareció en un acto oficial de Itaipú junto a los hermanos Zacarías, símbolo del viejo esquema de poder en la ciudad. Esta cercanía reaviva temores de un retorno al clientelismo y al uso político de recursos públicos.
  • Campaña basada en logística, no en propuestas: El propio Vaesken declaró que “el que se organiza mejor el día de las elecciones, gana”. Más que ideas, su estrategia parece centrarse en movilizar votantes, lo que sugiere una visión electoralista y no de gestión.
  • Promesas recicladas: Su discurso gira en torno a obras y mejoras, pero sin detallar cómo se financiarán ni cómo se evitarán los vicios de administraciones anteriores.

 Daniel Mujica (Yo Creo)

  • Candidato de Miguel Prieto: Mujica es visto como el delfín político del actual intendente Miguel Prieto. Aunque esto le da respaldo, también lo ata a una gestión que ha sido criticada por falta de transparencia y conflictos internos.
  • Debate agresivo y sin propuestas claras: En el reciente debate televisivo, Mujica se enfrascó en ataques personales con Vaesken, sin profundizar en soluciones concretas para los problemas de la ciudad.
  • Falta de experiencia administrativa: A diferencia de su rival, Mujica no ha ocupado cargos ejecutivos, lo que genera dudas sobre su capacidad para liderar una intendencia tan compleja como la de Ciudad del Este.

Por último Celso “Kelembú” Miranda, candidato por el Partido Patria Soñada, es visto por muchos como una figura funcional al oficialismo, cuya presencia en la contienda electoral de Ciudad del Este solo busca dividir el voto opositor y debilitar al movimiento Yo Creo. Su historial político incluye episodios polémicos, como su autoproclamación como intendente en 2019 tras la destitución de Sandra McLeod. Aunque afirma no haber gastado mucho dinero en su campaña, se comenta en círculos políticos que su candidatura habría sido impulsada con recursos provenientes del entorno de Horacio Cartes, con el objetivo de fragmentar el voto y facilitar el triunfo colorado. Su estilo confrontativo y su discurso incendiario refuerzan la idea de que no busca gobernar, sino operar como pieza estratégica en el tablero electoral.

Ciudadanía rehén de promesas rotas

Ambos candidatos representan proyectos políticos que han priorizado la confrontación y el cálculo electoral por encima de las necesidades reales de la población. Mientras se acusan mutuamente de corrupción, vínculos turbios o incapacidad, los problemas estructurales de la ciudad —como el transporte, la inseguridad, la informalidad y la falta de planificación urbana— siguen sin respuestas.

La ciudadanía, una vez más, parece quedar atrapada entre dos opciones que no garantizan un cambio real, sino la continuidad de un modelo donde los beneficios se concentran en la cúpula política y no en la gente.

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