LA ESENCIA FEMENINA

CIUDAD DEL ESTE (Tendencia, por Esteban Roa) Ayer, 8 de marzo de 2026, se conmemoraba el Día de la Mujer internacionalmente. Así también, en Asunción se realizó una manifestación de mujeres reclamando sus derechos en donde se dé lugar, y no solamente que en la cama ellas puedan servir o en la cocina, sino en todos los espacios: opinando, proponiendo proyectos y situaciones. Pero lo que no se sabía es por qué se habla hoy de la “V de la mujer”, en donde el hombre, al ver a una mujer con ropa ajustada, una calza o algún short de lycra ceñido al cuerpo, nota una “V” entre las piernas: la “V de la Victoria del placer”, donde los hombres quedan totalmente humectados y, como se suele decir, las mujeres ovulando.

Y el hombre observa de qué forma sería esa “vita”, que algunas la llaman así, otros la llaman “la perseguida”, otros “la chuchita” y así sucesivamente. Se dice que existen muchas formas labiales de la “V”: la empanadita, el chipe’i, los labios pendientes y algunas que tienen ciertas deshilachadas. Pero ahora sabrán realmente de dónde viene este relato de la “V de las mujeres”.

Desde el inicio de la humanidad, la mujer ha sido vista como una de las creaciones más especiales y hermosas que Dios puso en el mundo. No solo por su belleza exterior, sino por la fuerza, la sensibilidad y el amor que lleva dentro de su corazón. La mujer tiene una capacidad única de dar vida, de cuidar, de proteger y de amar de una manera profunda. Muchas veces es el pilar de una familia, la persona que sostiene el hogar con paciencia, dedicación y sacrificio. Su presencia puede llenar un lugar de ternura, esperanza y alegría.

La belleza de la mujer no se limita a su apariencia. Está también en su forma de pensar, en su inteligencia, en su capacidad de superar dificultades y en la manera en que lucha por sus sueños. A lo largo de la historia, las mujeres han demostrado valentía y determinación, enfrentando desafíos y dejando huellas importantes en el mundo.

También existe una belleza especial en la sensibilidad de la mujer. Muchas veces tiene la capacidad de comprender emociones, de escuchar cuando alguien necesita apoyo y de ofrecer palabras que sanan el corazón. Esa combinación de fortaleza y ternura es algo que la hace verdaderamente especial.

Cada mujer es diferente y única. Algunas son más fuertes, otras más tranquilas; algunas son soñadoras, otras muy decididas. Pero todas tienen algo en común: una luz interior que puede inspirar a quienes las rodean.

Por eso muchas personas dicen que la mujer es una de las creaciones más hermosas de Dios. No solo por su belleza física, sino porque en ella se reflejan cualidades como el amor, la paciencia, la sabiduría y la capacidad de dar sin esperar nada a cambio.

Cuando una mujer se valora a sí misma y reconoce su dignidad, su belleza se vuelve aún más grande. Porque la verdadera belleza no depende solo de lo que se ve, sino de la bondad, el respeto y el amor que una persona lleva en su corazón.

Al final, la mujer no solo embellece el mundo con su presencia, sino que también lo hace más humano, más sensible y más lleno de vida.

 

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