CIUDAD DEL ESTE (política) Ayer, oficialmente la Junta Municipal de Ciudad del Este fue notificada por la Cámara de Diputados de la destitución de Miguel Prieto. Automáticamente comenzaron las reuniones para definir quien será la próxima intendente interina de la capital departamental.
La puja está entre la concejal Valeria Romero, Yo Creo y la liberal María Portillo. Hasta anoche al menos seguían las conversaciones de quien podía ser la sustituta de Miguel Prieto, para estar como interina durante 90 días hasta que asuma el próximo intendente electo.
Acorde a los trascendidos, estaba llevando la delantera Valeria Romero. Se mencionó que en las negociaciones se había mencionado que en caso de que Daniel Pereira Mujica sea electo para completar el mandato de Miguel Prieto, el mismo deberá renunciar para postularse a otro periodo, de ocurrir esto la que terminará ese corto periodo sería María Portillo, al menos esa era una de las condiciones, según se supo.
La definición de quién ocupará la Intendencia de Ciudad del Este hasta diciembre, tras la destitución de Miguel Prieto, se encuentra trabada en la Junta Municipal.
Según fuentes políticas, la concejal María Portillo (PLRA) planteó que sea ella la designada, alegando sus ocho años de lealtad al equipo oficialista.
La normativa establece que, en principio, la sucesión corresponde al presidente de la Junta, Sebastián Martínez. Sin embargo, el bloque de Yo Creo (Clan Prieto) buscaba mocionar a la edil Valeria Romero, opción que fue impulsada por el propio Prieto.
Ese escenario quedó prácticamente descartado. Portillo anunció que no participará de la sesión si no se respeta su pedido, y a esto se suma que los concejales colorados tampoco darán quórum. En consecuencia, la designación de Romero resulta inviable.
En el caso hipotético de que Romero llegara a ser electa, su banca sería ocupada por el suplente Rigoberto Chamorro, hoy en la ANR. Si Portillo se aparta del bloque prietista, el oficialismo quedaría en inferioridad numérica, con 7 votos en contra frente a 5, lo que complicaría aún más la gobernabilidad.
De momento, la definición permanece en suspenso y el desenlace dependerá de la postura final de Portillo, quien incluso podría llegar a un acuerdo con los colorados, de acuerdo con versiones políticas.
