CIUDAD DEL ESTE (tendencia, por Charly Friendz) Cada noche que llega es una tortura para ella lo sé al recostar su cabeza, sus hombros en la almohada ella empieza a sentir en los espacios de su piel las huellas de mi ausencia y en sus pensamientos los recuerdos de todo lo que vivimos hace estragos en sus deseos de mujer, en la humedad de sus ganas de hacer el amor otra vez conmigo.
Quiere dormir, cerrar los ojos para terminar de una vez esta agonía, este calvario en el que la nostalgia se convierte en su cruz, el maldito tiempo que hace interminables los minutos, las horas; hasta parecen fantasmas los reflejos que se muestran en los cristales de la ventana entre el viento que golpea las ramas de los árboles y la iluminación de la lámpara del poste de la esquina.
Ella divaga entre la emoción de tristeza y la alegría que se dibuja en su rostro, tristeza al no tenerme ahí a su lado para abrazarla, para decirle cuánto la amo y la necesito, cuánto la extraño, para hacer realidad las largas charlas de locuras; de aventuras sin importar los riesgos; de pronto sonríe sabe que la amo y aún cree en la esperanza de que algún día podamos estar juntos como lo reclama su cuerpo, su sed.
Mi nombre sale de sus labios en un suspiro porque entiende que jamás le he mentido, que mi amor por ella es verdadero, que soy su poeta, su hombre; un ángel que no veo el momento de extender sus alas para llegar hasta ella, hasta su desnudez, desnudez que me espera cada noche cuando la luna asoma en el horizonte y ella en sus rocíos me llama a gritos.
