CIUDAD DEL ESTE (locales por Redacción) Daniel Pereira Mujica, el flamante precandidato a intendente de Ciudad del Este, parece haber dominado a la perfección el arte de la omisión selectiva. Oriundo de Santa Rita, pero con ambiciones que claramente no caben en su ciudad natal, Mujica decidió que el verdadero escenario para su ascenso político era Ciudad del Este, donde los reflectores son más intensos… y los controles, al parecer, más laxos.
Este joven político —que no es tan joven cuando se trata de mañas— fue asesor y director de Administración y Finanzas en la Municipalidad de CDE. Un cargo sensible, donde se manejan números, contratos y decisiones que afectan directamente a los contribuyentes. Pero cuando llegó el momento de rendir cuentas, literalmente, Mujica se olvidó de presentar su declaración jurada de bienes. Un pequeño trámite, apenas una formalidad legal que busca evitar el enriquecimiento ilícito. Nada grave, ¿verdad?
La omisión fue tan evidente que hasta la Contraloría General de la República tuvo que intervenir. Y cuando finalmente presentó la declaración, lo hizo con una omisión aún más sospechosa: no incluyó el valor de una propiedad adquirida ese mismo año. Qué casualidad. Seguro fue un error de tipeo, o quizás el inmueble se camufló entre sus otros bienes. Porque claro, cuando uno está tan ocupado soñando con la intendencia, ¿quién tiene tiempo para ser transparente?
Lo más curioso es que Mujica no hace carrera política en Santa Rita, su ciudad natal. ¿Por qué será? Tal vez porque allí lo conocen demasiado bien. Tal vez porque el terreno es menos fértil para discursos vacíos y promesas recicladas. En cambio, en Ciudad del Este encontró el respaldo de Miguel Prieto y el movimiento “Yo Creo”, que lo impulsan como el heredero político del actual intendente. Porque nada dice “renovación” como un candidato que ya empezó su carrera con omisiones, rectificaciones y un aroma a opacidad que ni el mejor ambientador institucional puede disimular.
Y mientras tanto, la ciudadanía observa. Algunos con indignación, otros con resignación. Porque ya conocemos el guion: funcionarios que entran con una mano atrás y otra adelante, y salen con propiedades, vehículos y una memoria selectiva admirable. Mujica no innova, simplemente repite el libreto clásico del político oportunista que se acomoda donde hay más chances, aunque eso implique dejar atrás sus raíces.
Así que la próxima vez que lo veas en campaña, sonriendo para la foto y hablando de “cambios”, recordá: si no pudo ser transparente con su declaración jurada, ¿qué podés esperar de su gestión?
