NACIONALES (politiquería y corrupción) En los últimos meses, dos de las principales municipalidades del país —Ciudad del Este y Asunción— han sido objeto de intervenciones oficiales que destaparon un entramado de irregularidades, desvíos de fondos y presunta corrupción a gran escala. Lo que parecía gestión pública terminó siendo, según los informes, un festival de malversación y uso indebido de recursos que pertenecen a todos los paraguayos.
Ciudad del Este: Un esquema sistemático de desvío
La intervención en Ciudad del Este, liderada por Ramón Ramírez, reveló que más de G. 29.000 millones fueron desviados de su destino original: gastos de capital. En lugar de invertir en infraestructura, salud o educación, esos fondos terminaron en gastos corrientes, pagos sin certificación y transferencias bancarias imposibles de rastrear.
- Se detectaron empresas creadas exclusivamente para captar dinero público.
- Se realizaron pagos antes de adjudicar contratos, violando la Ley de Contrataciones Públicas.
- El Consejo Local de Salud recibió más de G. 10.500 millones, pero no hay constancia de obras ejecutadas.
- El interventor denunció un conflicto de intereses: el mismo funcionario que debía auditar los gastos también era parte del órgano que los recibía.
Asunción: Bonos para obras, usados para gastos corrientes
En la capital, la intervención a la gestión de Óscar “Nenecho” Rodríguez dejó al descubierto el desvío de G. 512.000 millones (unos USD 70 millones) en bonos que debían destinarse exclusivamente a obras públicas.
- El 93% de esos fondos se usaron para gastos corrientes, incluyendo salarios, alquileres y servicios.
- Se detectaron alteraciones de sistemas informáticos, falsificación de planos y presuntas cajas paralelas.
- El caso de los “detergentes de oro” durante la pandemia implicó una pérdida de G. 1.850 millones, con imputaciones por lesión de confianza y asociación criminal.
Ambas intervenciones concluyeron con informes demoledores que exigen acción judicial. Las denuncias están en manos de la Fiscalía, pero la ciudadanía sigue esperando respuestas concretas, sanciones ejemplares y una reforma profunda del sistema de control municipal.
