CIUDAD DEL ESTE (Ciencia y Salud por Carlos Roa) El naturista Arnold Ehret sostenía que la diabetes no debía entenderse como una enfermedad del azúcar, sino como una intoxicación del páncreas provocada por la acumulación de moco. Según su planteamiento, el órgano quedaba recubierto por una capa endurecida que impedía la producción adecuada de insulina, y el exceso de glucosa en la sangre era una consecuencia de ese bloqueo, no la causa primaria. Esta visión se apartaba de la explicación médica convencional y proponía que la limpieza interna del organismo era la clave para recuperar la salud.
Uno de los casos más citados por Ehret fue el de un paciente con diabetes avanzada y gangrena en el pie, al que los médicos habían recomendado amputar. El naturista lo sometió a un ayuno prolongado acompañado de una dieta estricta de frutas. Durante las primeras semanas, el cuadro empeoró: el dolor aumentó y la gangrena se extendió, lo que él interpretaba como parte del proceso de eliminación de moco y tejidos dañados. Con el tiempo, la herida comenzó a cicatrizar, la gangrena se detuvo y el pie pudo salvarse sin necesidad de amputación ni insulina.
Ehret afirmaba que la glucosa en sangre se normalizó y que el paciente quedó completamente recuperado. Su método, basado en el ayuno y la alimentación natural, buscaba demostrar que el cuerpo podía regenerarse si se le permitía eliminar las toxinas acumuladas. Aunque estas ideas no forman parte de la medicina científica actual, su relato sigue siendo mencionado en círculos naturistas como ejemplo de la capacidad del organismo para sanar mediante procesos de depuración.

