CIUDAD DEL ESTE (tradiciones, por Redacción) En nuestro país, octubre no empieza como cualquier mes. Desde que tengo memoria, el primer día de octubre se siente distinto. Hay una energía especial, como si el aire mismo nos recordara que ese día no se puede andar con hambre. Es el día del Karai Octubre, una figura que forma parte de nuestras creencias populares, y que muchos respetamos aunque sea en silencio.
El Karai Octubre —o “Señor Octubre”— es un personaje mítico que representa la escasez, la miseria, el castigo por la falta de previsión. Dicen que ese día él anda recorriendo las casas, buscando a los que no tienen comida en la mesa. Si llega y encuentra que no hay nada, deja su maldición: pobreza y necesidad para todo el año. Por eso, en muchas familias, el 1 de octubre se prepara un buen plato, abundante, para “espantar” al Karai.
¿De dónde viene esta costumbre? Algunos dicen que es una mezcla de creencias guaraníes con influencias religiosas y campesinas. Octubre, en el calendario agrícola, es un mes difícil: ya se acabó lo que se cosechó antes y todavía no llega lo nuevo. Es como un vacío entre dos ciclos. Entonces, el Karai Octubre aparece como una advertencia: si no fuiste previsor, si no guardaste, si no sembraste bien, vas a pasar hambre.
En mi casa, por ejemplo, mi abuela siempre cocinaba jopara ese día. El jopara es una mezcla de locro con poroto, bien cargado, bien sabroso. Se hace en cantidad, para que sobre, para que el Karai vea que ahí no falta nada. Y aunque uno no crea del todo en esas cosas, igual lo hace. Porque en nuestro país, las creencias populares no son solo cuentos: son parte de nuestra identidad, de nuestra forma de entender el mundo.
El Karai Octubre nos recuerda que hay que ser previsores, que la abundancia no es eterna, y que compartir también es una forma de protegerse. Porque si hay comida en la mesa, también hay lugar para el vecino, para el que pasa, para el que necesita. Y eso, más allá del mito, es lo que nos hace comunidad.
Así que cada 1 de octubre, en nuestro país, el Karai anda rondando. Y nosotros, con un buen plato de jopara, lo espantamos con sabor y con memoria.
