CIUDAD DEL ESTE (tendencias) En este poema cargado de deseo y contradicción, César Múñoz nos sumerge en la intensidad de un amor que no debería ser, pero que arde con más fuerza por ser prohibido. Entre caricias robadas y suspiros clandestinos, se revela la belleza de lo imposible.
Eres ese pecado dulce que vive en mis pensamientos, la tentación que me consume en silencio, el fuego que arde dentro de mí cada vez que pienso en ti.
Aunque el mundo nos niegue, aunque el destino nos impida, soy feliz por robarte unas horas, por sentir tu piel junto a la mía, por perderme en la magia de tus labios.
No renunciaré jamás a tus besos, a esa pasión que me enloquece, a la electricidad que nace cuando tus manos se deslizan sobre mi piel.
Tus caricias son un veneno delicioso, un hechizo imposible de romper, una llamarada que me devora el alma.
Quiero perderme en ti, en tu perfume, en tu calor, en la profundidad de tu mirada que me arrastra a mundos prohibidos.
No importa cuánto dure, aunque sean solo unas horas robadas, prefiero ese instante contigo, que una eternidad sin tu cuerpo, sin tu fuego, sin tu amor prohibido que me vuelve loco.
Y aunque sé que este amor no puede ser, aunque tiemble mi razón ante este deseo, no puedo, no quiero renunciar a ti.
Porque eres mi pecado más dulce, mi locura más hermosa, mi pasión más intensa, mi amor prohibido.
