UN PAÍS DONDE PREVALECE EL KEPI Y NO LA TOGA

Students smiling together outdoors

Nacionales (Realidad Fatídica, por Carlos Esteban Roa) En un país donde las cosas no se pueden llamar por su nombre, donde algunos profesores o enseñadores de ciertos rubros son apenas un montón de akãne akã votõ o simplemente irresponsables, vemos el caso, por ejemplo, de la famosa toga. Este símbolo principal representa a los estudiantes graduados luego de 18 años de estudio. Pero, en síntesis, cuando salen a la calle a buscar el reflejo que debería darles la toga, se encuentran con el kepi.

Y justamente ahí es donde nos damos cuenta de que aquellas personas que usan el kepi son aquellas que tienen un trabajo vagatelario: ya sea vendedor de frutas, ya sea che po remói, telebingo, algunos quinieleros o personas que trabajan como frentistas en estaciones de servicio. Pero no vemos a un egresado con toga puesta en los lugares indicados como el mejor doctor, el mejor ingeniero y mucho menos el mejor político.

Porque eso, en nuestro país, no existe. Hay políticos que son “mejores”, pero en negociación y en levantar la mano para aprobar un proyecto donde hay beneficios, o cuando el patrón les dice “apoyen esto, que del resto nosotros nos encargamos”. Y ahí no se usa toga, se usa la sinvergüenza y la caradurez.

Mientras tanto, este pueblo está sumido en la kepilandia, donde no sale de ese letargo de aprender cómo se usa el voto. Cuando llegan esos días fatídicos de elecciones, para acomodarse en una ciudad o en un país, muchos venden su índice derecho por cualquier comida o por cien mil guaraníes. Y esto es lo que ocurre en nuestro país.

Vemos, por ejemplo, que murió una criatura en un hospital por mala praxis. Uno va al hospital y no hay remedios. Hay irresponsabilidad de los encargados de proveer los insumos en su totalidad para todo tipo de dolencias.

Cuando vamos a la escuela, la mayoría de los profesores son akãne votõ, y te salen con el verso de que Cristóbal Colón descubrió América. Cuando uno va, no hace falta ni recorrer mucho: el médico tiene que llegar a las 7:30 de la mañana, y uno paga cuando es hospital particular. Pero el médico nunca llegó a las 7:40. Señores, ya son las siete y media, pero el médico no está. Sin embargo, cuando el paciente se retrasa cinco minutos, ya pierde su derecho y el dinero que gastó para poder ser atendido.

 

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