EL CAMINO ENTUERTO DEL SEXO EN EL MÓVIL

Ciudad del Este (Tendencia, por Carlos Roa) Una realidad que en tiempos otrora dejaba estupefactos a los masculinos, cuando las féminas eran controladas por las madres para no tener contacto sexual. Entonces ocurría un caso no fuera de contexto, sino que ocasiones casuales, y es allí donde el tipo que cortejaba a esa chiquilina o a esa señorita tenía un móvil, por más pequeño que sea —no como los de hoy que son de alta gama— e iban a pasear, supuestamente a tomar un café, comer un bollo o tomar un chocolate.

En el camino siempre había caminos entuertos que justo en esos momentos daban la imaginación de poder entrar en esos caminos, estacionar, mirar a la derecha, mirar a la izquierda y ver que no había moros en la costa. Parar el coche y deslizarse al banco del acompañante, donde estaba sentada la señorita, y posicionarse en el medio de las piernas. Y como ella tenía un vestidito, le era muy simple agarrar la orilla de la pantaleta y pasarla a la otra orilla.

Y ahí: chan chan chaaaan… el castillo del placer estaba abierto. Y donde había una ligera fecundación, como diciendo “un tiro al vuelo pero placenteroso”. Son cositas que una pareja debe realizar, no importa si es después de casados, porque son locuras de aventura donde el placer se reúne más, porque el individuo o ella saben que están en un lugar peligroso, y él o ella saben que deben aprovechar al máximo.

Y de esa manera, sacarle la sustancia de que en algún momento puede ser la concepción de la vida. Y esto fue siempre así: feliz y… ¡chan chan chaaaan!

Wordpress Social Share Plugin powered by Ultimatelysocial
× ¿Cómo puedo ayudarte?