LA METAMORFOSIS DEL AMOR

CIUDAD DEL ESTE (tendencia, por Carlos Roa) No se puede objetar la tecnología ni el pasado. Se recuerda a los antiguos enamorados que hasta tenían vergüenza de decir una frase coloquial a la mujer que les agradaba. El “te quiero” era como si fuese una puñalada en el corazón, pero los hombres, los muchachos de aquella época, me refiero al 1800 y tiempos antiguos, eran muchachos muy tímidos.

Para tener un romance o cortejar a una joven, el muchacho debía tomar coraje, y quien dice, hasta un traguito de aperitivo para envalentonarse. Entonces llegaba a la casa y pedía a los padres con estas palabras: “Señor fulano y señora fulana, su hija y yo nos queremos, pero quiero oficializar esta relación. No quiero andar por la calle de la mano y a escondidas hasta que ustedes se enteren y puedan agraviar a mi querida.”

De ahí venía el sí o el no. Obviamente, si era un “sí”, todo era un suspiro de alegría. Hoy día eso terminó: la tecnología nos conecta, nos conocemos, nos casamos, nos piropeamos y tomamos decisiones amorosas. Las antípodas y la realidad son resultados que tenían que darse de una u otra manera.
Un día lloré, lloré tanto porque me sentí insuficiente para alguien. Me preguntaba qué había hecho mal, qué estaba tan mal en mí, por qué estando a mi lado era tan fácil buscar a otras personas, como si nada hubiera importado.
Pensaba que tal vez no era tan atractivo, que a mi cuerpo le faltaba algo, que quizá me faltó esforzarme más, demostrar más, dar más de mí. Pero no.

A mí no me hizo falta nada. Hoy, cuando me miro al espejo, me veo mejor, estoy más enamorado… pero de mí. Me he dado cuenta de que no necesito a alguien a mi lado para ser feliz. Nunca me faltó dar más, ni ser más atractivo, tampoco me faltaban mejores brazos ni mejor porte.

Sólo comprendí que nada es suficiente para alguien que no sabe lo que quiere. El problema no fue mío: ahí no era mi lugar.
Comprendí que la vida no me negó nada, aunque en su momento me lo preguntaba y lloraba. La vida fue buena conmigo y me movió de ahí.
Porque no era el tiempo, ni el lugar, ni el amor para mí.

Wordpress Social Share Plugin powered by Ultimatelysocial
× ¿Cómo puedo ayudarte?