CIUDAD DEL ESTE (Salud, por Esteban Ross) El sueño es uno de los pilares fundamentales de la vida, tan importante como la alimentación o el ejercicio. Durante las horas de descanso, el cuerpo activa procesos de reparación que fortalecen el sistema inmunológico, regulan hormonas y consolidan la memoria. Es un momento en el que la mente se libera de la tensión acumulada y encuentra un espacio para reorganizar pensamientos y emociones.
A pesar de su relevancia, muchas personas lo relegan frente a las exigencias laborales, académicas o sociales. La falta de sueño no solo genera cansancio, también abre la puerta a problemas de salud como ansiedad, depresión, hipertensión y disminución de la capacidad de concentración. Dormir poco es vivir con una deuda invisible que tarde o temprano se cobra.
Considerar el sueño como medicina natural implica darle el lugar que merece en la rutina diaria. No se trata únicamente de cerrar los ojos, sino de crear un ambiente propicio para descansar: desconectar de pantallas, respetar horarios y permitir que el cuerpo encuentre su ritmo. Dormir bien es un acto de autocuidado, una forma silenciosa de sanar y de mantener el equilibrio entre cuerpo y mente.v
