CIUDAD DEL ESTE (Salud, por Redacción) El azúcar está en todas partes, aunque muchas veces no la vemos. No solo aparece en los postres o en el café, sino que se esconde en productos que consumimos a diario sin sospecharlo. Jugos en caja, yogures, panes de paquete, salsas de tomate, galletitas y hasta cereales “saludables” contienen cantidades de azúcar que superan lo recomendable. Así, sin darnos cuenta, terminamos ingiriendo mucho más de lo que nuestro cuerpo necesita.
El problema es que este exceso de azúcar no solo engorda, también enferma. La Organización Mundial de la Salud advierte que el consumo elevado está directamente relacionado con la diabetes tipo 2, la hipertensión y problemas cardíacos. Además, genera adicción: cuanto más azúcar comemos, más la buscamos, y los fabricantes lo saben. Por eso la esconden en etiquetas con nombres disfrazados como jarabe de maíz, maltosa, fructosa o dextrosa, que para la mayoría pasan desapercibidos.
La solución está en la conciencia. Leer las etiquetas, reducir el consumo de productos ultraprocesados y volver a lo natural: frutas frescas, agua en lugar de gaseosas, comidas caseras en vez de paquetes. No se trata de eliminar el azúcar por completo, sino de reconocer dónde está escondida y cuánto daño puede causar si no la controlamos. La epidemia silenciosa del azúcar está en nuestras mesas, y depende de nosotros abrir los ojos antes de que sea demasiado tarde.
