CIUDAD DEL ESTE (Realidad Fatídica, por Carlos Roa) Esta imagen refleja la realidad que se vive en los hospitales del Paraguay. Convengamos que los primeros en ser atendidos deberían ser los recién nacidos, los niños, los adultos mayores y también las personas con discapacidad que recurren a los nosocomios. Sin embargo, muchas veces los médicos ya no están porque se van de vacaciones y no tienen suplente, o las enfermeras llegan agotadas, en estado calamitoso, sin poder cumplir bien su labor.
Más o menos así ocurre cuando uno llega a la sala de urgencias del Hospital Guazú de la décima región: se ve a muchos pacientes esperando, pero hay pocos atendientes. Alguna que otra estudiante se pasa hablando con su amiga de sexo o de pizza y deja postergada la atención. Por encima de todo, no hay médicos las 24 horas en Paraguay: uno tiene que “programar” su enfermedad para que el médico pueda atenderlo.
Los estudiantes brasileños que deambulan por esos sectores son señalados como irresponsables, porque no aprenden bien lo que deberían llevar en la conciencia y regresan a su país de origen con una escueta información sobre lo que es la medicina. Solo vienen a practicar con paraguayos, y muchas veces tienen pacientes que llegan desde lejos, como de Ytakyry, que apenas hablan en guaraní y ellos no les entienden: “Hasype che revipe”.
Hoy en día, en las grandes clínicas uno se va como Tesai, pero el doctor está de vacaciones o en curso, y nunca hay sustituto para cada sector. Uno tiene que pagar y acomodarse, pero a los de Tesai no les importa porque Itaipú paga. Así lo confirman las notas de una enfermera que trabaja en el propio Tesai, quien nos pasa información: sillas de ruedas en estado de deterioro y recursos escasos.
