LA BOMBA OCULTA DE TUS PIERNAS

CIUDAD DEL ESTE (Salud, por Esteban Ross) El cuerpo humano está diseñado para moverse. Los músculos de la pantorrilla cumplen un papel clave en la circulación: al caminar o subir escaleras, comprimen las venas profundas y empujan la sangre hacia arriba, mientras las válvulas evitan que retroceda. Este mecanismo asegura que la sangre venza la gravedad y regrese al corazón.

Cuando funciona bien, favorece la oxigenación de los tejidos, reduce la retención de líquidos y ayuda al sistema linfático a eliminar desechos. Pero si el movimiento disminuye —por sedentarismo, viajes largos o reposo prolongado— la bomba muscular pierde fuerza. La sangre se acumula en las piernas, aumenta la presión venosa y aparecen síntomas como pesadez, hinchazón y fatiga.

Con el tiempo, la circulación lenta puede favorecer várices, inflamación y hasta riesgo de coágulos. Por eso, incluso pequeños movimientos como caminar unos minutos o activar los músculos de la pantorrilla son esenciales. Mantener activo este “segundo corazón” no es solo un consejo: es la base para proteger la salud vascular y el equilibrio del organismo.

 

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