CIUDAD DEL ESTE (Tendencia, por Carlos Roa) Hay un dicho, o un adagio, como se le quiera llamar, que dice así: “el camino se hace al andar”. Muchas veces hay personas que utilizan como medio de transporte únicamente sus piernas, algunas pedaleando o caminando para ir al trabajo o a algún lugar. En muchas ocasiones estas personas no piensan ni saben que es necesario distribuir el peso y usar zapatos adecuados para no forzar las articulaciones, que en algún momento pueden quedar trabadas, y ahí solamente un cirujano vascular puede ayudarte.
Tus zapatos son un registro de cómo te mueves. Un desgaste asimétrico no es solo un problema estético: es una señal de que tus rodillas y cadera están compensando una mala distribución de cargas en cada paso.
- Pronación excesiva (desgaste interior): Si la suela se gasta más por el borde interno, indica que el pie colapsa hacia adentro. Esto obliga a la rodilla a una posición de valgo (hacia adentro), estirando los ligamentos internos y comprimiendo el menisco externo. A menudo deriva en dolor de cadera por rotación interna.
- Supinación (desgaste exterior): El desgaste en el borde externo señala que el pie no amortigua bien el impacto. La falta de flexibilidad transmite una vibración seca que golpea directamente el cartílago de la rodilla y puede inflamar la banda iliotibial en la parte externa del muslo.
- Desgaste “normal”: Un patrón saludable muestra un desgaste ligero en la parte exterior del talón que progresa hacia el centro de la punta. Cualquier desviación marcada significa que tus articulaciones están trabajando de más para mantenerte erguido, acelerando el proceso de artrosis.
¿Sabías que el desgaste asimétrico de un solo zapato (más el derecho que el izquierdo) puede indicar una dismetría? Tener una pierna ligeramente más corta que la otra obliga a la pelvis a inclinarse, lo que genera un desgaste desigual y posibles hernias discales por compensación.
