CIUDAD DEL ESTE (Curiosidades, por Charly Friendz) Hay personas que ya no pueden dormir si el aire acondicionado se apaga. Dan vueltas en la cama, se destapan, se vuelven a tapar, y el sueño simplemente no llega. Dormir con el aire encendido puede sentirse como el descanso perfecto: el cuarto fresco, las sábanas frías, el ambiente ideal. Sin embargo, cuando el aire acondicionado funciona durante toda la noche, también modifica el entorno del cuarto. La humedad del aire baja y eso empieza a notarse en el cuerpo. Muchas personas despiertan con la garganta seca, la nariz congestionada o con sensación de resequedad en las vías respiratorias. El aire frío constante reduce la humedad natural del ambiente y, con el tiempo, el cuerpo lo resiente.
Además, el uso prolongado del aire acondicionado genera otro efecto: la adaptación del cuerpo a una rutina específica. La temperatura fresca se convierte en una necesidad, y descansar sin ese ambiente resulta cada vez más difícil. Una ventana abierta ya no parece suficiente, un ventilador no logra el mismo efecto, y dormir sin aire acondicionado se vuelve casi imposible. No es que el aire sea malo en sí mismo, sino que el cuerpo humano se acostumbra rápidamente a las condiciones que se repiten. Así como se adapta a la luz o a los sonidos, también lo hace a la temperatura. Esa dependencia puede complicar el descanso en situaciones donde el aire acondicionado no está disponible, generando incomodidad y falta de sueño reparador.
Por eso, algunos especialistas del sueño recomiendan mantener temperaturas moderadas en el cuarto y evitar el frío extremo durante toda la noche. La clave está en permitir que el cuerpo no dependa siempre del mismo ambiente para dormir. A veces, el problema no es el aire acondicionado en sí, sino el hábito de usarlo de la misma forma, todas las noches, sin variación. Alternar entre diferentes condiciones, ventilar el cuarto y buscar un equilibrio puede ayudar a que el descanso sea más natural y menos dependiente. Dormir bien no significa depender de una máquina, sino crear un entorno saludable que favorezca el sueño sin generar dependencia.
