CIUDAD DEL ESTE (Realidades por Charly Friendz) La necesidad de contar con ayuda en el hogar es una realidad para miles de familias, pero conseguir trabajadores domésticos de confianza se ha vuelto cada vez más difícil. En redes sociales abundan publicaciones de personas que dicen buscar empleo como niñeras, cocineras, limpiadoras o jardineros, pero detrás de esa aparente necesidad muchas veces se esconden intenciones delictivas. Casos recientes muestran cómo algunos ingresan a las casas y terminan robando pertenencias o facilitando el ingreso de cómplices para asaltos domiciliarios.
La desconfianza crece porque también existen quienes aceptan un trabajo, pero no muestran disposición ni compromiso. Testimonios de empleadores relatan que hay personas que “no quieren trabajar ni levantar una cuchara”, generando frustración y pérdidas de tiempo. Esta falta de responsabilidad golpea a familias que necesitan apoyo real en tareas cotidianas y que terminan expuestas a riesgos de seguridad y decepciones constantes.
El problema no se limita a las empleadas domésticas tradicionales. Hombres que ofrecen servicios de limpieza de patios, jardinería o pequeños arreglos también han sido señalados en denuncias por robos y engaños. La informalidad del sector, la ausencia de controles y la falta de referencias confiables hacen que abrir la puerta de la casa a un desconocido se convierta en un acto de riesgo. La confianza, que debería ser la base de toda relación laboral, se ha convertido en el mayor obstáculo.
Aumentan en redes sociales las denuncias contra este tipo de personas, donde las víctimas luego de ser violentadas en su domicilio buscan resarcir el daño o al menos que a otras personas no les pase lo mismo, aunque sea dañando la imagen de estos rateros.
