CIUDAD DEL ESTE (Reflexión, por Carlos Roa) El reciente episodio en el que representantes de la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF) expresaron la frase “No nos interesa la prensa del interior” encendió una polémica que trasciende lo deportivo y toca directamente la dignidad de la profesión periodística. Lo que pudo parecer un comentario aislado terminó revelando una visión centralista y excluyente que hiere a colegas que día a día sostienen la cobertura informativa en ciudades y comunidades alejadas de la capital. La reacción fue inmediata: periodistas del interior y también de Asunción repudiaron la declaración, señalando que se trata de un menosprecio injustificado hacia quienes cumplen un rol fundamental en la construcción de ciudadanía. Este hecho no solo afecta la relación institucional con la prensa, sino que pone en evidencia una brecha que no debería existir en un país que necesita unidad y respeto.
El periodismo paraguayo es uno solo, y su fuerza radica en la diversidad de voces que lo componen. Los colegas del interior son quienes acompañan las luchas locales, quienes registran las realidades cotidianas y quienes garantizan que las comunidades más alejadas también tengan voz en el debate nacional. Negarles reconocimiento es negar la pluralidad informativa y debilitar la democracia. La indignación que generó la frase de la APF es comprensible: no se trata solo de un agravio personal, sino de un ataque a la esencia misma de la profesión. La cobertura deportiva, como cualquier otra, requiere de periodistas comprometidos en cada rincón del país, y su labor merece respeto y consideración. La prensa del interior no es secundaria ni prescindible; es parte vital del tejido informativo que sostiene al Paraguay.
Desde NoticiasCDE levantamos nuestra voz para rechazar cualquier gesto de discriminación hacia los colegas del interior y reafirmamos que la dignidad periodística no se divide por fronteras geográficas. El respeto hacia la profesión debe ser un principio innegociable, porque sin respeto no hay credibilidad y sin credibilidad no hay periodismo. Este episodio debe servir como llamado de atención a las instituciones y dirigentes: el periodismo no se mide por la ubicación de una redacción, sino por el compromiso con la verdad y con la sociedad. Todos somos paraguayos, todos somos periodistas, y todos merecemos consideración. La unidad de la profesión es la mejor respuesta al menosprecio, y desde aquí reafirmamos que el periodismo paraguayo seguirá siendo uno solo, fuerte y plural.
