CIUDAD DEL ESTE (Salud por Charly Friendz) Los ganglios son pequeñas estructuras que funcionan como puestos de control en nuestro organismo, encargados de revisar el líquido que circula por los tejidos para atrapar microbios y ayudar al cuerpo a responder frente a posibles infecciones. En la zona de la cabeza y el cuello se distribuyen en distintos grupos estratégicos, como los preauriculares delante de las orejas, los retroauriculares por detrás de estas, los submandibulares y submentonianos ubicados debajo de la mandíbula y el mentón, así como los cervicales superficiales y profundos en el cuello y los supraclaviculares justo encima de las clavículas, sin olvidar los intraparotídeos.
La razón de que exista esta gran cantidad de ganglios se debe a que cada grupo vigila una zona específica: los que rodean las orejas controlan el líquido del cuero cabelludo y los oídos; los de la mandíbula y el mentón vigilan la boca, los dientes, las encías y la lengua; y los del cuello se encargan de la garganta, amígdalas, laringe y tiroides. Todo este sistema procesa un líquido llamado linfa, que recoge restos celulares y microorganismos para hacerlos viajar por conductos hasta los ganglios, donde las células inmunitarias revisan su contenido antes de que regrese a la sangre, cumpliendo así una labor vital de protección en toda la región superior del cuerpo.
¿DÓNDE ESTÁN?
- Preauriculares: delante de las orejas.
- Intraparotídeos: dentro o alrededor de las glándulas parótidas.
- Retroauriculares: detrás de las orejas.
- Submandibulares: debajo de la mandíbula.
- Submentonianos: debajo del mentón.
- Cervicales superficiales: cerca de la superficie del cuello.
- Cervicales profundos: en las zonas más internas del cuello.
- Supraclaviculares: justo encima de las clavículas.
¿POR QUÉ HAY TANTOS?
Cada grupo vigila una zona diferente.
Los ganglios que rodean las orejas controlan principalmente el líquido que llega desde el cuero cabelludo, los oídos y algunas partes de la cara.
Los que están debajo de la mandíbula y del mentón reciben líquido de la boca, los dientes, las encías, los labios y la lengua.
Los ganglios del cuello se encargan de revisar el líquido que llega desde la garganta, las amígdalas, la laringe, la tiroides y otras zonas cercanas.
¿CÓMO TRABAJAN?
Los tejidos producen un líquido llamado linfa. Este líquido recoge restos celulares, sustancias extrañas y microorganismos.
La linfa viaja por pequeños conductos y atraviesa los ganglios. Allí, las células del sistema inmunitario revisan su contenido antes de que vuelva a la sangre.
En pocas palabras: los ganglios ayudan a vigilar y proteger diferentes zonas de la cabeza y el cuello
