NACIONALES (Realidades por Charly Friendz) La furia de los trabajadores del volante vuelve a encender las rutas del país ante el atropello sistemático y la voracidad de los inspectores de la Dirección Nacional de Transporte (DINATRAN). Todavía sin haberse aprobado formalmente el polémico proyecto de ley que impulsa la institución en la Cámara de Diputados, estas verdaderas lacras de las rutas ubicadas en la zona de Saltos del Guairá —como las reportadas en el kilómetro 7— ya comenzaron a acosar, hostigar y buscar coimas a los taxistas, demostrando que su único objetivo es hacer su «agosto» a costa de la gente trabajadora, mientras ignoran olímpicamente a los camiones pesados que destruyen el asfaltado o a los peligrosos buses chatarra que dejan constantemente varados a sus pasajeros en plena calle.
Este abuso cotidiano se ancla en un trasfondo mucho más grave y desesperante que amenaza el sustento de miles de familias. Alrededor de 130 taxistas de Curuguaty, respaldados por un sector que nuclea a unos 2.000 trabajadores del volante en todo el departamento de Canindeyú, iniciaron fuertes movilizaciones con cierres intermitentes de la ruta PY03. ¿El motivo? Rechazan categóricamente el proyecto de ley impulsado por la DINATRAN que pretende prohibirles realizar viajes fuera de sus respectivos distritos.
Tal como lo advirtió Bruno Santander, presidente de la Asociación de Taxistas Curuguateños, la normativa representa una sentencia de muerte laboral para el sector: «Si se aprueba este proyecto, prácticamente quedaremos sin trabajo, porque gran parte de nuestros viajes se realizan a otros distritos y departamentos». Gran parte de los ingresos que sostienen el hogar de estos trabajadores dependen de traslados de larga distancia.
La situación expone una pinza perfecta contra el trabajador: por un lado, una casta burocrática desde el Congreso que busca cercenar sus fuentes de trabajo con regulaciones a medida de intereses oscuros; y por el otro, inspectores corruptos en las rutas que usan la excusa de la ley para extorsionar, cazar coimas fuera de lugar a vehículos que legalmente ni siquiera son de su competencia —ya que la DINATRAN supuestamente solo regula a camiones a partir de 5 toneladas—, y pisotear los derechos de quienes se ganan el pan honradamente al volante. Los taxistas ya advirtieron que intensificarán las medidas de fuerza si las autoridades nacionales siguen haciendo oídos sordos a sus reclamos.

