CIUDAD DEL ESTE (Realidad Fatídica por Carlos Roa) El día a día está marcado por la avalancha de mensajes y pedidos de ayuda que publican quienes buscan con urgencia un empleo estable ante la falta de oportunidades en nuestro país; sin embargo, en este proceso aflora con frecuencia la irresponsabilidad de aquellos que envían desesperados mensajes de socorro pidiendo trabajo de niñera o en lo que sea, mientras que los empleadores, al intentar darles una solución real a través de plataformas como “Busco, Doy, Trabajo”, se encuentran con un sector desprovisto de soporte técnico y plagado de falsas promesas donde se acuerdan citas y condiciones para iniciar de inmediato, pero los postulantes simplemente desaparecen sin previo aviso.
Esta lamentable falta de compromiso deja al empleador en una situación de total vulnerabilidad, haciéndole perder valioso tiempo y la oportunidad de contratar a personas verdaderamente responsables, ya que muchos exigen condiciones desmedidas o pretenden cargos elevados sin haber concluido siquiera la educación básica, incurriendo en engaños y mentiras que constituyen una auténtica falta de respeto hacia quienes honestamente necesitan incorporar personal doméstico. Un claro ejemplo de esta cruda realidad ocurrió recientemente con una postulante del kilómetro 30 una tal Emilia, quien tras acordar todos los detalles laborales y coordinar su traslado optó por cancelar a última hora con un simple «dejá nomás ya», perjudicando no solo al empleador sino también a otros candidatos legítimamente interesados en la vacante.
La situación se torna aún más crítica y frustrante cuando los pedidos provienen de personas del interior del país que alegan no tener dinero para el pasaje, motivando al empleador a enviarles solidariamente sumas que oscilan entre cien y ciento cincuenta mil guaraníes para cubrir el traslado y garantizar su llegada, para luego terminar siendo víctimas de estafas donde la supuesta trabajadora deja de contestar las llamadas, apaga el teléfono o bloquea el número de contacto apenas recibe el dinero. Es una pena tener que visibilizar estas situaciones tan dolorosas, pero resulta indispensable exponerlas públicamente para alertar a todas las familias que buscan empleadas domésticas o funcionarias de confianza, advirtiéndoles sobre los riesgos y las constantes malas experiencias que empañan la búsqueda de empleo en la región.

