MUJERES DEJEN DE ESTAR USANDO LA INTIMIDAD CÓMO CASTIGO

CIUDAD DEL ESTE (Reflexión por Charly Friendz) Hay mujeres que, cuando se sienten heridas, enojadas o decepcionadas, deciden cerrar por completo la puerta de la cercanía. Dejan de abrazar. Dejan de conversar. Rechazan cualquier intento de conexión. Y convierten la intimidad en una herramienta para hacer que su pareja pague por aquello que hizo. Pero una relación no puede sostenerse cuando cada conflicto se transforma en una guerra silenciosa. La intimidad no es una deuda que tu pareja deba pagar para conseguir tu afecto.

Sin embargo, también es importante entender algo: ninguna mujer está obligada a tener intimidad cuando no quiere. Puede poner límites, necesitar espacio o rechazar un encuentro sin que eso sea automáticamente un castigo.

La diferencia está en la intención. Una cosa es decir: “Estoy lastimada, necesito tiempo y quiero hablar cuando me sienta preparada”. Y otra muy distinta es utilizar el rechazo deliberadamente para humillar, manipular o controlar a tu pareja.

Cuando el resentimiento se vuelve permanente, la relación comienza a quedarse sin ternura, sin confianza y sin ganas de acercarse. Y sí, esa distancia puede abrir heridas profundas. Pero la responsabilidad de una infidelidad siempre recae en quien decide ser infiel, no en la persona que puso límites o dejó de sentir conexión.

Si ya no existe deseo, comunicación o cariño, no utilices el silencio como arma. Habla con honestidad. Busquen soluciones. Y si la relación ya no puede continuar, tengan el valor de reconocerlo. Porque el amor no se construye obligando a alguien a acercarse…

Se construye cuando dos personas pueden hablar, poner límites y elegirse sin manipulación.

 

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