CIUDAD DEL ESTE (Salud por Charly Friendz) A veces pasamos por alto una mala noche pensando que solo nos dejará bostezando al día siguiente. Sin embargo, tu metabolismo percibe esa falta de descanso como una señal de alerta profunda.
Cuando dormimos poco o nos despertamos muchas veces, el cuerpo reacciona elevando el cortisol, la conocida hormona del estrés. Este estado constante de tensión silenciosa hace que tus células se vuelvan un poco «sordas» a la insulina.
La insulina es la encargada de abrir la puerta de las células para que entre la glucosa (el azúcar) y se convierta en energía. Si las puertas no abren bien, esa glucosa se queda flotando en tu torrente sanguíneo.Con el tiempo, esto obliga al páncreas a trabajar el doble. Esa es la razón por la que sueles tener esos típicos antojos incontrolables de carbohidratos o dulces a media tarde; tus células tienen «hambre» de la energía que no pudieron absorber.
Una forma sencilla de proteger este proceso es bajar el ritmo una hora antes de ir a la cama. Alejar las pantallas permite que tu cerebro libere melatonina de forma natural, preparando el escenario para una reparación real. Si las noches en vela son frecuentes, buscar apoyo profesional es la mejor decisión.
