EL «NERÓN AMERICANO”, LAS DURAS PALABRAS DEL GENERAL CABALLERO CONTRA SOLANO LÓPEZ

Mcal. Francisco Solano López Gral. Bernardino Caballero

CIUDAD DEL ESTE (Curiosidades, por Esteban Ross) A menudo la historia oficial nos presenta a las figuras del pasado en bloques monolíticos, pero los archivos y documentos de época suelen revelar matices, tensiones e ironías impensadas que desafían la memoria popular. Entre las paradojas más sorprendentes de la postguerra paraguaya se encuentra la postura del General Bernardino Caballero, considerado el hombre más leal al Mariscal Francisco Solano López, que terminó llamándolo «tirano» poco después de terminar el conflicto bélico.

Durante la Guerra de la Triple Alianza, Caballero fue uno de los principales referentes militares del ejército paraguayo. Su milagrosa supervivencia en los momentos finales de la contienda no respondió a una retirada voluntaria, sino a una orden directa: se salvó del trágico desenlace en Cerro Corá porque el propio López lo mandó a buscar ganado el 14 de febrero de 1870. Tras el fin del conflicto, Caballero volvió de Brasil protegido, encontrándose con un país devastado y sumido en una profunda reorganización política bajo la mirada atenta de los gobiernos aliados.

En ese convulso escenario de postguerra, el juzgamiento de las responsabilidades del conflicto dividió radicalmente a la opinión pública y a la clase política. Las declaraciones de Caballero en esa etapa sorprendieron por su severidad contra la figura del difunto Mariscal. El 22 de marzo de 1873, en la recordada Proclama de Paraguarí, el general expresaba manifiestamente:

«Sesenta años de encierro, de oscuridad y de tiranía […] entregaron los destinos del país a tres tiranos, de los cuales dos no tienen paralelo en la historia de los siglos.»

Con estas palabras se refería enfáticamente a José Gaspar Rodríguez de Francia y a Francisco Solano López. Impactada por el calibre de la proclama, la prensa de la época resumió la acusación catalogando al Mariscal como: «Un tirano sin parangón en la historia de los siglos».

Esta postura no fue un hecho aislado ni un exabrupto circunstancial. Tiempo antes, en un Mensaje oficial fechado el 18 de agosto de 1871, la caracterización oficial de la época mantenía el mismo tono condenatorio:

«El nuevo Nerón americano le arrancó su existencia, su porvenir entero, sacrificando a sus pasiones brutales tantas víctimas ilustres.»

Como consecuencia directa de este clima político y de las resoluciones legales dictadas en la inmediatez de la derrota, la figura de Francisco Solano López estuvo oficialmente proscrita entre 1870 y 1936. Durante más de seis décadas, el Estado paraguayo mantuvo una postura crítica frente a su actuación. Fue recién en 1936, mediante un decreto firmado tras la Revolución de Febrero, cuando López fue rehabilitado formalmente y declarado héroe nacional, transformando para siempre la narrativa histórica oficial.

Estudiosos e historiadores continúan analizando estos documentos conservados en el Archivo Nacional (Colección Rio Branco Nº 5027) y en las publicaciones de la Junta Patriótica de 1926 (disponibles en el Portal Guaraní), los cuales constituyen un valioso testimonio de las complejas tensiones políticas, las reconfiguraciones de alianzas y las dolorosas contradicciones que atravesó el Paraguay durante la reconstrucción nacional.

 

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