NACIONALES (Realidad Fatídica por Redacción) En IPS, la frase “este no es” escrita en la pierna sana de una paciente se convirtió en símbolo de la tragicomedia que viven los asegurados. Mariangel Collar, consciente de los antecedentes de negligencias médicas, decidió tomar el control y marcar su propio cuerpo para evitar un error quirúrgico. El cirujano respondió con humor, marcando la pierna correcta con una “X”, y la operación fue un éxito. Pero más allá de la anécdota, el episodio refleja el temor ciudadano: en Paraguay, ir al hospital público es casi como jugar a la ruleta rusa, donde la confianza se gana con tinta indeleble.
La historia no sorprende a quienes recuerdan episodios anteriores en IPS: cirugías en la parte equivocada, diagnósticos que parecían apuestas y tratamientos que llegaban tarde o nunca. La ciudadanía, cansada de esperar milagros administrativos, aprendió a sobrevivir con ironía. Porque si no se puede confiar plenamente en el sistema, al menos se puede reír de la desgracia compartida. El humor se volvió un mecanismo de defensa frente a la incertidumbre de ser atendido, y cada nuevo caso viral confirma que la salud pública paraguaya es un guion escrito entre el drama y la comedia.
El gesto de Mariangel generó debate en redes sociales, pero también un espejo incómodo: ¿qué tan grave es la situación para que los pacientes tengan que marcarse ellos mismos? La respuesta es tan obvia como dolorosa. En IPS, la seguridad del paciente parece depender más de la creatividad individual que de protocolos institucionales. Entre la indignación y la risa, los asegurados paraguayos siguen enfrentando un sistema que los obliga a ser protagonistas de su propia supervivencia. Y así, entre bisturís y marcadores, se escribe la historia de la salud pública: una tragicomedia nacional donde la ironía es la única anestesia que nunca falta.
