CIUDAD DEL ESTE (Reflexión por Charly Friendz) Una mujer, si no te abandona en tu proceso de construcción, te quita la mitad en el divorcio, Suena frío, pero hay una lección importante, el amor no sustituye la compatibilidad. Puedes admirar a alguien porque estuvo contigo cuando tenías poco. Pero antes de mezclar patrimonio, negocios, deudas, cuentas o proyectos de vida, necesitas conocer realmente a la persona con la que estás construyendo. ¿Cómo maneja el dinero? ¿Cómo enfrenta los problemas? ¿Cumple su palabra? ¿Respeta tus límites? ¿Sabe trabajar en equipo? ¿Sus valores son compatibles con los tuyos? ¿qué tipo de mujer es? ¿Es manipuladora? ¿Tóxica? ¿Miravolante? O una desquiciada? Que quiere aprovecharse de las situaciones cuando ve que el vecino está más apuesto o que busca simplemente ir a descansar porque ya consiguió su objetivo de ganar algunos bienes de esa pareja con quien contrajo compromisos serios y que ahora en el Facebook se ven hombres más apuestos y más dispuestos
Porque construir una vida juntos no significa solamente compartir momentos difíciles. También significa compartir decisiones, responsabilidades y consecuencias. Y esto aplica para hombres y mujeres. No se trata de desconfiar de tu pareja. Se trata de no permitir que el enamoramiento tome decisiones que deberían tomarse con cabeza fría. Elige bien a quién dejas entrar en tu vida. Y antes de construir algo grande con alguien, asegúrate de conocer a la persona, no solamente la versión de ella de la que estás enamorado. El amor puede iniciar una familia. Pero la compatibilidad, los acuerdos y la responsabilidad ayudan a sostenerla.
Asimismo, en Paraguay, tanto el matrimonio como el concubinato constituyen una sociedad conyugal donde, a partir de esa unión, todo el ingreso económico —independientemente de cuál de los dos cónyuges lo haya aportado— pertenece a ambos en partes iguales. Es así que muchas mujeres, al llegar el divorcio o la separación de hecho, logran quedarse con la mitad de las propiedades, inmuebles, vehículos y hasta de las cuentas bancarias que el hombre construyó con años de sudor y esfuerzo.
En este escenario de disolución de bienes, la frase “este es mío y este es tuyo” deja al descubierto la verdadera cara de quien juraba amar incondicionalmente. Mientras la ley busca garantizar una equidad patrimonial, en la práctica se convierte en el terreno perfecto para que aquellas personas sin escrupulosos valores ni lealtad utilicen el marco legal a su favor. Por eso, en tiempos donde el interés económico suele disfrazarse de romance, la verdadera protección de tu esfuerzo no está en el despecho de una separación, sino en la cabeza fría para pactar acuerdos claros antes de dar el paso, protegiendo así el patrimonio contra quienes solo ven en el compromiso un atajo para el beneficio personal.

