¿Culpable o inocente?

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NO CUMPLIÓ SUS DEBERES MARITALES!!!

CIUDAD DEL ESTE (Tendencias, por Carlos Roa) Te he sido infiel, lo confieso…Calma, por qué te alteras? ¿Te duele? O solo es tu ego lastimado, dime… Sí, te he sido infiel, lo admito, permití que otras manos me desnudaran, me acariciaran, que otros labios recorrieran cada rincón de mí, que otro cuerpo penetrara el mío hasta hacerme estallar de placer. No me digas que soy una puta si no sabes que fue lo que me llevó hasta aquí. ¿Quieres saber??

¿Ya se te olvidó como mendigaba tu amor? Recuerda cuantas veces te pedí un beso y esquivabas mis labios, te abrazaba y te alejabas diciendo que te asfixiaba, y en las noches cuando buscaba tu cuerpo para saciar mis ganas, solo recibía migajas, cumplías con tu deber. No tienes ideas cuantas lagrimas me tragué, cuantas veces lloré en silencio por tu desamor y rechazo, me odié por no ser lo suficiente mujer para ti, rechazaba mi cuerpo marcado por los hijos y los años.

Reconoce mi lucha por salvar lo nuestro, siempre te hablé con la verdad, como ahora, te propuse ir terapia, viajar solos, cumplir tus fantasías, te complacía en todo, olvidándome de mí, solo quería verte feliz y que me quisieras, aunque sea un poco.

Y un día, de la nada, llego él, alguien del pasado, así sin más, sin planearlo, un mensaje, una plática, y de repente comenzó a despertar su interés; a quien no le importa mis kilos de más, si mis dientes no están blancos, solo le importa mi compañía, lo que pienso, lo que siento. Y no fue fácil dar el siguiente paso, porque él tampoco es libre, sin embargo, nos dejamos llevar por nuestras emociones de años contenidas.

Y de repente me vi desnuda ante él, y no le importó mis estrías, saboreo mis senos flácidos, acaricio mi piel reseca, la misma que te raspaba, como si fuera la más fina de las sedas, recorrió con sus labios cada centímetro de mi piel haciendo estremecerme y llegó a mi sexo, si, esa parte de mi cuerpo que te daba «asco» besar, y lo disfrutó… y nos perdimos en un torbellino de placer. Y ahí me di cuenta, que aún puedo gustarle a alguien más, ser su tentación y la inspiración de sentimientos y deseo así, como soy, sin apariencias, sin falsas pretensiones.

Y lloré, pero esta vez de alivio, entendí que no se puede salvar lo insalvable, que no puedo luchar por dos, que en mí no quedó el esfuerzo que hice por mantenernos a flote, y no lo supiste valorar, te quedaste ahí tranquilo, bajo el disfraz de la comodidad de sentirme segura, pero te falló… Y aquí estoy; confesándote mi «pecado», enfrentando tu enojo, rabia, insultos, juicio… porque a pesar de mi traición, para estar en paz tengo que ser honesta con la persona más importante en mi vida: ¡YO!

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